viernes, 3 de septiembre de 2021

EL SÍNDROME ISMAEL SERRANO

(Ismael Serrano ensayando su cara de hostiable)

Ismael Serrano quería ser Sabina como Sabina quería ser Dylan. Quería ser cantautor, hacer canción protesta, ser poeta de clase..

La diferencia entre ellos (aparte de su manifiesta incapacidad como músico y letrista) es que Sabina y Dylan respondían a la ética de la canción protesta porque surgieron en un momento y lugar en los que tenían motivos sobrados para protestar. Aute cantaba al alba de los fusilados por el franquismo, Serrat retaba al régimen haciéndolo en catalán, Dylan daba banda sonora con voz desgarrada y reconocible a la lucha por los movimientos civiles y a la rebelión contra una guerra injusta en Vietnam, Victor Jara en Chile, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés..

Ismael Serrano sin embargo fue un quiero y no puedo, un remedo trasnochado y sin talento de Joan Baez en tío y de Chamberí. Un cantautor con problemas del primer mundo que como no tenía motivos para la protesta añoraba los de otros en el pasado. Y para hacerlo adoptaba la estética musical (ya que no podía la ética) de la nostalgia pacifista de los 70; Contra Franco se vivía mejor, papá cuéntame otra vez cómo corrías delante de los grises y todo eso.

Hace una década, a la sombra del 15M (que sí tenía motivos para la indignación y la protesta) surgió un movimiento estético a cuyos líderes se les fue la mano con la emoción de sentirse en un Woodstock a la española. Y se lo terminaron creyendo así que apostaron por convertirse en movimiento ético haciéndose agente político. Pero al igual que Ismael Serrano aquello sólo era una pose, un mayo del 68 impostado nostálgico de la primavera del amor, con esa nostalgia de lo que nunca jamás les sucedió tan bien cantada por Sabina (que pronto se distanció de ellos), esa añoranza de lo que no vivieron y les hubiera gustado experimentar solo que con las garantías y derechos actuales, la libertad de expresión de ahora y sin que los grises les pegarán (o al menos no muy fuerte para poder enseñar los cardenales en la reunión del comité de la fácul y presumir ante las chicas de héroes de la revolución).

Dicen hablar por abuelos de los que no se acordaron en vida y que no querrían que hablaran en su nombre (ya lo hicieron ellos cuando tocaba) y menos para volver a enfrentarnos. Para ello nos han dividido entre fachas y ellos, han resucitado a un Franco al que todos teníamos ya olvidado y han hecho bandera y prioridad de cosas tan importantes y urgentes como cambiar los nombres de las calles quitando los de perfectos desconocidos, que gracias a su gestión volvieron a ser recordados. 

Y han hecho todo esto con la crueldad de la juventud. Sin piedad. Sin tener en cuenta las consecuencias. Sin matices ni moderación. A saco. Desde el adanismo dogmático de creerse los liberadores de una sociedad necesitada de salvación, en posesión de una verdad que les asombra no veamos los demás tan clara como ellos. Déspotas ilustrados que se creen que deben sustituirnos paternalmente en nuestra capacidad de decisión dada nuestra ignorancia de cómo son de verdad las cosas, que han traído de nuevo el fanatismo discriminador mediante la falacia de lo correctamente político, la recuperación del inquisidor y el chivato o acosador que todos llevamos dentro, y la eliminación del opositor en las redes a falta de poder echar al mar al divergente que es lo que les gustaría. Y lo que es peor; nos han vuelto a enfrentar y a recuperar las dos españas que tanto nos costó superar. Y a falta de problemas reales, que la transición, el progreso y la socialdemocracia a la europea habían conseguido que sólo fueran recuerdos del pasado, se inventaron otros que hasta su llegada no existían; como la infelicidad por la falta de una república idealizada inexistente, o hacernos hablar un lenguaje absurdo e inventado contra toda lógica, o la opresión de los pueblos gallego, andaluz, vasco o catalán frente al tirano centralista, o la necesidad de criminalizar a los hombres de manera preventiva. 

Por su necesidad estética de sentirse soldados de una guerra de clases que ya no existía, de tener sus propias trincheras guerracivilistas, volvemos a estar enfrentados de nuevo los españoles. Como añoraban carreras ante los grises y gases lacrimógenos han contribuido a hacer el aire irrespirable y han alimentado al gólem del enemigo necesario para justificar su existencia. Ese es el pecado que menos les perdono; por su capricho dieron razón de ser al oponente que sin ellos no hubiera surgido ni existiría.

Dejadnos tranquilos. No le pidáis a papá que os lo cuente otra vez porque si lo hacéis os dirá que él ya no estaba en ese entonces que habéis idealizado, que él ya estaba en una España que se modernizaba a pasos agigantados gracias a haber dado el paso ejemplar de la concordia y al trabajo de los que de verdad sí se la jugaron ante los grises y en la cárcel o peor, no como vosotros que disfrutáis del privilegio de la queja lastimera impostada porque vivís en un estado de derecho que otros (a los que ahora hacéis de menos) construyeron.  

Sois muy pesados.

Y ya.



viernes, 28 de mayo de 2021

CAPÍTULO 1: EL LENGUAJE SECRETO DE LOS CUBIERTOS

Mediante el gesto convenido don Eulogio comunicó a Leocadia que esa noche se disponía a hacer uso del matrimonio. Era aquel un movimiento disimulado que no llegaba a secreto. Cuando con trece años su preceptora le había enseñado el significado de aquella particular forma de colocar cuchillo y tenedor que en el futuro haría quien fuera su marido al acabar algunas cenas, ella había sentido un punto de vergüenza. Su madre cosía a la vera de un mirador cerca de donde se estaba impartiendo la lección de urbanidad y sonrió aprobadora ante el rubor que subió a sus mejillas. 

- Así son las cosas entre gente de nuestra posición, menina -dijo-. Así han sido siempre y así serán. Verás como te acostumbras.

Y así había sido. Ante aquella señal se había acostumbrado sin remilgos a subir sumisa a la habitación de su esposo y esperar allí a recibirle y dejar pasivamente que se descargara en ella para, acabada la prestación de su deber marital, volver a su propia alcoba. Como uno de los perros de Paulov la vista de aquellos cubiertos cruzados de esa forma generaba en ella una actitud casi mesmérica cual si entrara en un socialmente entrenado trance hipnótico.

No era hombre particularmente rudo don Eulogio, aunque fallaría quien lo describiera como cariñoso en aquellas lides. Tampoco era amigo de rarezas salvo dejarse puestos los calcetines si hacía frío. Sentía respeto por Leocadia como buen padre de familia. Trataba de ser, si no tierno sí lo menos molesto posible en la cópula. De este modo aunque los episodios amatorios no solían ser especialmente duraderos sería injusto calificarlos de desagradables.

Por ello aquella noche de otoño en que, como no era extraño, don Eulogio recibía a un invitado, sí tuvo algo de novedoso. Esa jornada agasajaba a un cliente venido del extranjero para visitar los cafetales y hacer un gran pedido. El anfitrión regaba la cena con buen vino y la conversación a tres era amable. Tras los postres la criada se dispuso a retirar los juegos de la mesa y sus ojos se abrieron enormemente al percatarse de la distribución de los cubiertos del huésped sobre el plato. Era la señal que todos en la casa conocían. La mirada de Leocadia viajó ligeramente asombrada de hito en hito desde el plato del invitado a su marido y vuelta en demanda de instrucciones.

-Serán costumbres del continente- le susurró al oído en el pasillo mientras iban los tres del comedor a la veranda para acabar la noche con un digestivo y un buen cigarro los hombres.

Por supuesto don Eulogio se refería a que allí tal disposición de la cubertería no tendría el mismo significado que en la isla, pero Leocadia en su inocencia creyó entrever en sus palabras un consentimiento a la extraña petición del hospedado por lo que obediente acabado el envite subió a sus aposentos antes de que aquel llegara. Lo entendió parte del débito.

-¡Sapristi! -exclamó el cliente de don Eulogio sorprendido agradablemente cuando sobre su lecho descubrió dispuesta a la dueña de la casa-. Esto sí que es saber tratar a los invitados como merecen.

A los nueve meses venía al mundo una bebita a la que pusieron por nombre Josefa mientras don Eulogio hacía cuentas de usos pretéritos de su derecho conyugal y no le salían. Al menos, se consolaba, su cliente parecía satisfecho y los pedidos se sucedían.

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Con los años Josefina se convirtió en una linda señorita y al alcanzar la trecena fue partícipe del secreto de los cubiertos ella también. Su madre empezó a quejarse de manera crónica de algo que a falta de mayor concreción terminó convirtiéndose simplemente en "lo suyo". Su padre y su otro padre se habían asociado para distribuir el producto y con ello llegaron los buenos tiempos. Con los beneficios la hacienda había crecido hasta desbordarse por los acantilados cercanos y las tierras parecían caer al mar en cascada de café. Por ellas paseaba Ezequiel a lomos de su jaca en labores de capataz. Y contra lo que pudiera esperarse no tuvo jamás papel alguno en el resto de esta historia a pesar de lo propicio del personaje para ello. No así Jonás, el cordelero, que encargado del empaquetado de los pedidos hasta viejito tuvo todo el papel del mundo para él y sus tres siguientes generaciones. 

En los limes de la finca la selva se asomaba exuberante. De la fronda salían a veces chillidos de monos que nunca se dejaban ver y jabatos puntuales que se aventuraban por los campos abiertos. Una vez alguien dijo haber visto el rostro de un jaguar mirando a los cultivos desde la sombra, pero luego quedó acreditado que estaba ebrio así que no se dio por confirmado el avistamiento ni anotado con una X en la pizarra de la despensa como era costumbre.

Con Leocadia ya mayor a punto de cumplir los treinta y cuatro, y delicada como estaba de lo suyo, empezaba a ser momento de ir preparando a la siguiente dama de la casa para el correcto cumplimiento de sus obligaciones. Don Eulogio, hombre puntilloso en cuestiones domésticas, nunca aguantó el baño un grado más frío de su gusto. En una ocasión por una negligencia del servicio que achacó a la mala dirección de la dueña, un fallo así provocole una pulmonía. Por cosas como esa se tomó por asunto personal la formación de Josefina. "Al fin y al cabo -se decía- es mi vida lo que está en juego".

El día de la lección repetida de madres a hijas acerca del significado de la disposición cubertera, Leocadia, muy consciente de sus deberes maternales, transmitió la enseñanza como a ella se la habían contado. Solo que añadió la parte nueva que la experiencia le había aportado aquella lejana noche trece años atrás. Es de esta forma que se comunican los secretos y mediante acumulación de los sedimentos de cada generación se van configurando eso que llamamos tradiciones.

- Llegará un día dentro de dos o tres años -señaló didáctica Leocadia-, en que tengas tu propio marido. Los hombres -afirmó muy seria con el índice levantado- esperan que sus esposas abran las piernas para tomarlas, pero entre nuestra clase esas cosas no se dicen sino con indirectas galantes. No es de buen tono decirle a tu señora que suba y se espatarre sobre la cama y así espere que llegue para cubrirte como si fuera una res..

- Ejem- carraspeó ligeramente incómodo don Eulogio, que supervisaba la escena, ante lo crudo del lenguaje de su esposa.

.. - Por ello -continuó Leocadia sabedora de que ese era su papel aquel día- en la casa es costumbre hacer un gesto en la cena del día que nuestro hombre viene con ganas de poseernos -y acompañó la explicación con el ejemplo-. Cuando veas esta disposición será la señal de lo que esa noche quiere tu esposo y habrás de prepararte para recibirle a él y a su semilla y que así, con suerte, Dios os bendiga con un hijo.

- Bien está lo que bien acaba -dijo solemne el hombre de la casa. Y salió solícito de la sala prevenido de que el resto de explicaciones que vendrían a partir de ese momento serían de índole íntima y femenina y no era cuestión de estar presente en ellas.

Josefina bajó modesta la cabeza al paso de su padre despidiéndose callada mientras este franqueaba la puerta.

- Bien madre -respondió humilde e interesada volviendo hacia ella la mirada -. ¿algo más que deba saber?

- No. Ahora estoy cansada de lo mío -dijo-. Otro día te explicaré lo que se espera de ti una vez que recibas a tu marido... 

.. ah, si. Lo olvidaba. Entra dentro de nuestros deberes conyugales hacer lo mismo con cualquier otro hombre que nos haga la señal. No vayas a olvidar esto por sorprendente que pueda parecerte. Tu marido en el futuro, como tu padre en el pasado, guardará grandes esperanzas en este detalle. Cosas de hombres y negocios. Designios que tú y yo, como mujeres, ni conocemos ni tenemos por qué saber. 

- Si madre -aceptó Josefina sin mas preguntas.

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Gracias a la pequeña puerta trasera que en su enseñanza Leocadia le había dejado tiempo atrás, años después su hija Josefina se convertiría no solo en una linda señorita sino que adquirió fama de ligera de cascos. De todos los rincones primero de la isla y luego del continente acudieron prestos los caballeros conocedores del truco para ver a la bella dama rendida ante ellos. La propia Josefina, en su ingenuidad, creyendo socialmente conocida y asumida la norma, se encargaba de difundir entre la población masculina su predisposición personal a estos encuentros en cada fiesta a que era invitada y salón que contaba con ella. Obediente a la regla dictada por su madre se prestaba a todo tipo de solicitudes mientras vinieran precedidas de la conveniente contraseña alcanzando renombre cortesano bien pronto gracias a sus facilidades. 

Sin que nadie en la familia se explicara por qué pasaban los años y no se encontraba marido para Josefina. Se acercaba a la peligrosa frontera de los 16 sin horizonte siquiera de noviazgo. A falta de marido propio ella se volcaba en atenciones con su padre ante la debilidad materna para hacer frente a sus obligaciones. Conmovido el consentidor con esa dedicación daba por buenos sus desvelos en la preparación de su heredera ignorante de los rumores que sobre su vástaga circulaban. Hasta que un día los signos propios de un embarazo empezaron a ser evidentes y comenzaron las carreras por casarla de la manera que fuera. Se prestó para ello el hijo tonto de una familia venida a menos a cambio de prebendas en la distribución del producto que había hecho cresa a la familia de la desvergonzada. Se celebró la ceremonia de manera privada y esa noche se rubricó el matrimonio convenido con la visita de consumación al tálamo tras la colocación adecuada de los cubiertos. La costumbre era la costumbre. Y en la isla todos eran muy de costumbres.

Andrés llamaron al hijo que habría sido natural de no mediar el qué dirán y el hijo tonto de la familia en decadencia. Y no había cumplido los 18 cuando, fallecido don Eulogio por la vergüenza, había ya dilapidado toda la fortuna y patrimonio familiar jugándoselos al bacarrá. Pero esa es historia que merece ser contada por lo menudo.

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Creció -es un decir pues no levantó palmo del suelo- el mozo. Una tarde en que cabalgaban juntos por la hacienda el tonto del padre y Andresito se interesó este por las grandes diferencias entre ambos. Inocente preguntó qué podían querer decir sus amiguitos en el colegio cuando se burlaban del hecho de que siendo él tan rubicundo y alfeñique nadie de su familia lo fuera, y menos el larguirucho, moreno y alopécico de su padre. Harto de las burlas de que a su vez él mismo era objeto en el casino, consideró llegado el momento de sacar al heredero del linaje de su ignorancia infantil. Podríamos decir que barajó para ello durante un instante la posibilidad de usar de la delicadeza, pero no sería verdad.

- Mira Andrés, hijo -y calló momentáneamente no por estar eligiendo las palabras que vendrían a continuación, ni por tratar de ser considerado, ni por arrepentirse de lo que estaba haciendo, .. sino por haber caído en la cuenta del significado de las recién pronunciadas-... Esta va a ser la última vez que te llame así -continuó-. Verás.. resulta que tu madre, amen de tonta, fue hace años, si no lo sigue siendo, la más puta del gallinero y ni yo soy tu padre verdadero ni tú otra cosa que una consecuencia sobrevenida de sus devaneos, que fueron tantos que se hizo imposible saber de quien procedes.

- Algo barruntaba -dijo Andresito sereno apretando los puños sobre las riendas hasta que los nudillos se pusieron pálidos.

- ¿Y quieres saber lo mejor?

- No estoy seguro padre .. o lo que sea usted mío.

- Pues te diré que lo mas divertido es que todo tiene origen en un malentendido que ha pasado de madres a hijas -y le explicó la cuestión de las cuberterías-.

Cuando acabó de contarle su historia el infante nadaba entre la indignación de la fatalidad trágica y la comedia en que de pronto se había convertido su existencia. Se decantó, pragmático como era, por el interés. Y dispuesto a sacar la mayor tajada posible de su recién adquirido conocimiento empezó a planear el chantaje que le permitiría vivir del cuento los años venideros. El pisaverde que era se convirtió así en advenedizo señorito malcriado a fuer de asignaciones que sacaba a su familia cada vez que amenazaba con hacer pública su condición. Hizo de sí mismo un intrigante caprichoso e insolente, aficionado a todos los vicios y especialmente al de apostarse hasta los botones de la camisa mientras ingería ingentes cantidades de ron de caña. Con la mayoría de edad huyó con las pocas cosas de valor que a esas alturas quedaban al apellido. Para darse fuste pregonó durante un tiempo que se apartaba del linaje para no contaminarlo con su desgracia y que lo hacía abrumado por la deshonra. Voces menos piadosas para consigo mismo que la suya aseguraban que escapaba perseguido por las deudas. Al poco de su fuga se instaló en una localidad costera donde un golpe de suerte en forma de carta escondida en la manga y sacada habilidosamente a tiempo le convirtió en dueño de un edificio ruinoso. Un par de manos de pintura después nació el lupanar "Los cubiertos" que aún hoy existe con ese nombre aunque ahora sea un respetable hospedaje para comerciales de paso. Nadie recuerda ya la retranca de la elección del nombre ni el origen de la razón social.

Ahorcaron las autoridades una década larga después a un contrabandista rubio, bajito y negrero que hacía su infame negocio entre las islas allí donde era aún legal. No le había sonreído tampoco la fortuna en este nuevo emprendimiento y la empresa naufragó, como su chalupa, a tres brazas de la costa donde lo recogieron los alguaciles. Andresito vestía en el momento de su detención larga trenza que le colgaba sobre el pecho desde un lado de su cuello y un aro enorme en su oreja. Guardaba como tesoro la pistola nacarada francesa y antigua que decía le había regalado su abuelo al morir bajo condición de cumplir su sueño y usarla en un abordaje pirata. Era la que quedaba de una pareja cuya gemela había tenido que malvender tiempo atrás. Contaba al subir al patíbulo cuarenta años y se hacía llamar "El bucanero" entre su tripulación; tres marineros que a cambio de escondite y manduca le habrían llamado como él hubiera elegido y que le acompañaban en su postrer destino en sogas paralelas.


CAPÍTULO 2: EL PIRATA DE NOMBRE RESPETABLE


Eulogio era nombre de señor. Pedía vestir el don delante. No hubo diminutivo para el pequeño cuando era niño y soñaba con ser, muchos años antes de casar con Leocadia, reinar entre los cafetales y dominar el lenguaje de los cubiertos, un pirata con parche que enterraba su tesoro en algún lugar de la isla sólo por él conocido y marcado con una X en su mapa de juegos. Ignorante de lo que vendría luego se limitaba a llenar su infancia de fantasía e inmortalidad. Eran toda su pasión las viejas historias de cuevas y naufragios que se contaban en la isla. Su mundo. Poblaban sus imaginaciones promontorios, bahías y acantilados, caletas a resguardo y ocultas de la vista, doblones y escudos, sables raídos, corsarios galeones artillados, ganchos de abordaje y pólvora. Descalzo en cuanto se descuidaban sus progenitores, el niño soñador y solitario que fue Eulogio rondaba en pantalón corto por el puerto sin cuidado de nada salvo de volver a la hora de la cena, gustoso de andar entre marineros reales. Miraba allí sentado siempre la línea del mar como quien mira las estrellas por inalcanzables. Era ese horizonte fin de la realidad de la que solo escapaba haciendo batallas sobre la arena con guijarros y ramas. Salteaba sus juegos a veces con torturas a los insectos, arañas y alacranes, a los que gustaba de desmembrar de manera meticulosa. Aquellos primeros años fueron felices para el futuro potentado consentidor. O eso al menos pensaba él, ignorante de que su opinión no contaba en eso para los psicoanalistas futuros que le tratarían en el diván. El secreto para aquella felicidad era, según su creencia, crecer sin compañeros de juegos con los que discutir y que al hacerse adultos te decepcionen con sus deslealtades. Nadie a quien tener que matar y enterrar junto al cofre para evitar testigos. Era en fin hijo único.

Él nunca lo supo pues no tuvo con qué comparar, pero fue duro vivir sólo los años de la niñez en que todo palo es una espada. Tener una imaginación fecunda y hacer con ella que cada cárcava y barranca fueran escondite de monedas imaginarias, cada hueco cueva misteriosa, cada prado campo de batalla.. y no tener hermano ni amigo con quien batirse en duelo, es algo que deja huella en los hombres y dicta lo que luego serán.

Fue, eso sí, mozo recio y fuerte, y precoz en su desarrollo. Para su comunión su madre le tiñó de rubio con abundantes friegas de agua oxigenada, el incipiente bigotillo que le apuntaba ya con 8 años. Más tarde se hizo alto y aunque no galán, al menos ancho de hombros. En su mocedad gustaba de hacerse demostraciones a sí mismo ayudando con su potencia a los criados cuando había tareas que requerían fortaleza en la casa familiar y levantando grandes pesos que no parecían encajar en su edad. Más de una vez había recibido reprimendas por ello. Se consideraba que eran aquellas tareas impropias del señorito. 

Estudió para notable de la isla que era su destino siendo hijo del notario. Era este hombre que confundía a todos por resistirse a las etiquetas, y tampoco era previsible como progenitor. No era distante para con nadie, pero menos lo era para sus dos esclavas negras de cuya compañía se procuraba a menudo para enfado de la madre de Eulogio. Acabada la etapa académica el padre prestó una de sus mulatas al hijo para que se estrenara como era costumbre al llegar a los quince. Miraba atento la coyunda el artífice de sus días y aconsejaba prudente desde su mecedora:

- No te apresures que estas no son tu futura esposa. A ella deberás en su día la prisa debida a su posición, que las damas de alcurnia merecen que las seamos considerados y no las ocupemos más tiempo del debido en nuestro placer egoísta. 

A Eulogio aquello de la posición en eso de la jodienda de la que sería algún día su esposa no le quedó claro del todo. Obediente a las instrucciones paternas trató de distraerse para no acabar pronto. Pensó para este fin en la araña de la mañana anterior y contó con delectación cada una de sus patas a medida que se las arrancaba en su recuerdo.

- Tampoco es cosa de que te aficiones demasiado -se quejó el notario ante la tardanza del muchacho. Mientras, reclinado en busca de ángulo adecuado, se acariciaba el mentón atento a la técnica del imberbe Eulogio. Por alguna razón le vino a la mente la maravilla inglesa de vapor que había visto recientemente en la feria con sus pistones y sus émbolos en danza cinética-. 

- Es que con usted mirando ahí no puedo, padre.

- Acaba, que tengo gestiones que me esperan -cortó seco el aludido.

El recuerdo que le quedó durante toda su existencia de aquella primera experiencia no fue el mejor, y muy dentro de su psique se prometió a sí mismo, sin que su yo consciente se enterara del compromiso, que las demás veces no serían así. Años después se reconoció en las palabras de un médico austriaco que investigaba las dolencias del alma en lugar de hacerlo de las del cuerpo. Trataba aquel día un conferenciante de explicar las teorías del sabio ante un auditorio que lo maltrataba con abucheos y tratándole de charlatán y farsante mientras Eulogio paladeaba la nueva palabra recién descubierta en labios ajenos: trauma.

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El matrimonio con la hija del dueño de la plantación de tabaco estaba convenido desde que cumplió los 16 y esta acababa de nacer. Se celebró cuando Eulogio contaba el doble de esa edad y por tanto también de la de su esposa. Usó ese tiempo para aprender a llevar negocios y gestionar patrimonios, a comportarse en sociedad y manejar habilidades varias que algún día le serían útiles entre las que se incluía el lenguaje secreto de los cubiertos. A todos convenía el arreglo. Conveniencia era una palabra muy respetada en la isla.

Leocadia era agraciada de rostro y carnes, venía acompañada de una buena dote y educación, y sabía cual era su sitio sin ensoñaciones románticas excesivamente empalagosas. El noviazgo había sido el normal con largos paseos en barca de remos por la ribera del estanque de la plantación supervisados de cerca por la familia desde la orilla.

- Tal vez le falte un punto de color a las mejillas y de vida en el brillo de los ojos a la niña esta -se decía para sí el prometido- pero servirá para traer mis hijos al mundo y gobernar mi casa sin permitir que el agua se enfríe en la bañera.

Porque una de las esperanzas de Eulogio había sido siempre, amén de tener un baño en su punto justo, tener su propia tripulación de piratas. Una descendencia de una docena de bucaneros a los que educar aplicando su teoría de la hoja en blanco; En su visión nada se trae aprendido al mundo. Creía que cada mínima cosa que forma parte de la personalidad de un sujeto es adquirido por la práctica y la experiencia, y, por tanto, la educación es el ejercicio que consiste en ir escribiendo sobre esa hoja lo que se desea que en ella esté, pero, sobre todo, impedir que nada quedara en ella escrito si no estaba aprobado previamente por él. Y así crio a su hija Josefina cuando esta por fin llegó después de decenas de noches de cubiertos colocados en cierto modo, y de apresuradas cópulas intentando molestar lo menos posible a su señora, y, en fin, de oraciones y ruegos porque la prole deseada que continuara su estirpe no llegaba. Pero no nos adelantemos que esta ahora es la historia de Eulogio y tiempo habrá para desembocar en las de Josefa y Leocadia, que merecen capítulo propio cada una de ellas por separado.

Vivió el hijo del notario un ordinario matrimonio plagado de conveniencias sociales, obligaciones y normas pautadas. Una vida dedicada al negocio familiar que había heredado por casamiento y giraba del tabaco al café tras la plaga que arrasó la isla. Utilizaba como huida contra el tedio su afición al tiro, que practicaba con placer usando para ello sus queridas pistolas francesas, auténticas joyas importadas en cuyo mimo y cuidado volcaba lo más parecido al afecto que sabía producir. Gustaba, ya bachiller, de usar el don que se había ganado y que tan bien casaba con su nombre. Un nombre de señor. Y al que unía fama de buen tirador como si fuera un apellido. En la única parcela que quedaba inmaculada de su niñez, que era su imaginación, se seguía viendo a veces empuñando sus nacarados pistoletes en algún lance de honor o abordando una goleta con uno en una mano y el otro en el fajín. Mas se guardaba para sí esos arrebatos convencido de que jugar con la fantasía era una debilidad que no podía permitirse en un mundo como el suyo de los negocios, en que la crueldad era la norma. Por ello daba a su afición barniz de arte o cuando menos de ocupación ociosa de caballeros. No disimulaba su orgullo cuando llegaban los reconocimientos a su tino al que solo se le recuerda una mancha cuando ya anciano disparó sin querer a bocajarro sobre su socio de toda la vida tras una inocente conversación en que aquel comentó la semejanza entre los tirabuzones de Josefina y sus propios rizos de joven granadero del rey en sus años mozos. Se dice que murió el hombre con expresión de acabar de entender haber cometido algún tipo de error con su símil. La encuesta había concluido rápida declarando el suceso como accidente aunque ni un alma en la isla creyera que lo fuera. 

De su juventud y de su padre había heredado la costumbre de visitar cada jueves a las negras, esclavas primero y luego manumitidas una vez prohibida la funesta práctica, en el burdel de la villa. Y así lo había hecho también una semana más al salir del ayuntamiento recién confirmada oficialmente su inocencia del lance. No tenían edad ya para aquellos trotes ni don Eulogio ni las negras, pero gustaba de su conversación y de su trato hechos ya los tres a la cita tras todos aquellos años.

- Que guapa estaba de novia la niña el otro día, don Eulogio -afirmó Zalamera (ese era su nombre) mientras le daba sus friegas especiales al vejestorio.

- Suerte que la hemos podido casar a tiempo, que entre la madre y la hija os dan cien vueltas al oficio -señaló tranquilo el consentidor dejándose hacer-. Que en mala hora me asociara con el difunto. 

- Se entiende  -dijo en un descuido Mimosa (la otra negra, no el descuido), arrepintiéndose nada más dejar escapar esas palabras.

- ¿Qué es lo que se tiene que entender? -se levantó amoscado don Eulogio interrumpiendo la tarea de la furcia, dejando así caer sus pantalones hasta los tobillos y componiendo la viva imagen de la furia y la dignidad.

- Disimule usted, que no ha habido intención de ofender -Terció contemporizadora y zalamera Zalamera guiñándole un ojo-. ¿Me da su permiso para seguir?

y sentándose de nuevo siguió prestándose a sus manipulaciones don Eulogio más tranquilo.

- Solo espero que este matrimonio me proporcione una buena tripulación de nietos -evocó soñador el anciano-. O cuando menos un buen pirata a quien legar mis pistolas haciéndome idea de que lleva mi sangre.. -calló avergonzado al darse cuenta del alcance de sus palabras-.

-No se apure -dijo Mimosa comprensiva levantando la mirada desde el suelo para mirarle a los ojos como sabía que le gustaba-. Que aquí está entre amigos y gente avisada.

- Mala noche aquella ¿verdad? -continuó nostálgico-. Marcó el día desde el que me hice rico mientras me crecían los cuernos -Se sinceró-.

- Cuando retirando los patos vi sobre la mesa así cruzados los cubiertos casi se me paran los latidos, no digo más.

- Y lo ha sabido el pueblo entero todos estos años ¿No?

- .. el color de los cabellos traicionaba la discreción y la confidencia.

- Bueno, acaba ya que tengo gestiones que me esperan.

- Como me recuerda usted a su padre que en gloria esté.

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En la época en que, ni niño ya ni viejo aún, tras su matrimonio y éxito inicial en los negocios gracias a su asociación con quien sería décadas después sería su víctima, gozaba de las prebendas de estar en la cima, vivió Eulogio su etapa más serena. Tras esperar años la llegada de descendencia, esta había llegado por fin trayendo ilusión a su matrimonio y adornando la casa con olores de bebé. El dinero fluía en sus contratos y fletes, su mujer no estaba grave de  lo suyo y hasta se diría que tenía mayor puntería en su afición. Y era precio barato a cambio de todo ello mirar para otro lado en ciertos asuntos.

Sin embargo a aquella etapa siguió un periodo de abulia. Siempre había estado orgulloso si no de su porte, atractivo o prestancia sí de su fuerza, rasgo personal del que más satisfecho estaba por encima incluso de su habilidad para los negocios. Por ello cuando llegó la edad a la que acompañaba aquella pancita que nunca había pensado que llegaría, y empezó también a notar el declive de sus fuerzas, los ánimos le abandonaron lentamente como la tormenta que se acerca. Y cuando más necesaria era su presencia para los juegos de su infanta más ausente estaba él. A la madurez y los años se juntaron los disgustos que su esposa y si hija le fueron dando y ayudaron a cubrir prematuramente de canas sus sienes. Don Eulogio se hacía mayor y a sus cuarenta y ocho empezó a pensar en el futuro con un nieto en ciernes en el que puso sus últimas esperanzas de felicidad. También estas se verían truncadas como sabemos.






domingo, 25 de abril de 2021

ALABARDEROS Y COMEDORES DE CARNE DE VACA VARIOS


Algún día la humanidad habrá de preguntarse porqué todas las naciones coinciden en la manía de avergonzar a los soldados encargados de hacer guardias de honor o custodiar sus palacios y monumentos haciéndoles vestir para ello sombreros y ropajes ridículos, y por qué estos cuerpos suelen ser objeto del sadismo de diseñadores de vestuario militar reprimidos en su sexualidad o simplemente deseosos de hacer el mal a su prójimo.


Que se ve que no contentos con un entrenamiento militar tan duro como el de cualquier otro cuerpo (o más en algunos casos) a esta élite se la obliga a tener que mirar adelante sin pestañear aunque los niños gilipollas les toquen los hue***, soportar que el sargento les grite berridos al oído en público, verse convertidos en atracción turística, meros guías de atención al visitante, cuidadores de mascotas y cuervos varios, maniquíes para la foto de recuerdo/souvenir, acróbatas del fusil... y además vestidos de fantoche con tocados vergonzantes, pompones humillantes, polainas obsoletas, y toda la panoplia de ocurrencias para putear que a alguien se le ocurra a resguardo de una supuesta "tradición" que siempre ha sido refugio de la mala gente y que por alguna oscura razón se materializa en la vestimenta que otros tienen que llevar ante el gentío y se ceba en estos pobres militares que no pueden quejarse de elementos estéticos por obediencia debida.


Y eso por no entrar en las coreografías que les organizan a la solana y con el último botón del cuello abrochado ni en las garitas de madera piadosa para la lluvia que es común a todos los ejércitos del mundo y les asemeja más a cucos que a aguerridos guerreros, custodios yeomen y vigías valerosos.


Que no veo yo por qué ha de estar la molonez reñida con la guardia de edificios oficiales y la protección de autoridades.



Y ya.

domingo, 11 de abril de 2021

NI DE COÑA (Que suena menos fino que REFUTACIÓN DEL DARWINISMO pero básicamente es eso)

 

- Juan Antonio Espeso - 
MMS, KOTBE, Premio del colegio oficial de Drs. y Licenciados, 
Colegiado nº 2371, Coordinador de Nivel, premio CocaCola de redacción colegial

Abstract/Summary

In the jander of making gromenauer convalideision before yo go go aserejé de je de ja dejeve majavi yunowi and dewini ninibí de jevy yuseiyulovmi japiverdey tu yu japiverdey tuyu japiverdey misterpresident japiverdey tu yu on the floor i have a dream  let it be let t be let it be klander an jis mama cray in de guetoooooo 

Sinopsis/reseña previa (a modo de artículo científico, recesión y tal):

Vaya por delante, para que nadie se sienta engañado, que la ida de pinza de hoy no va de estar en contra de la teoría general de la evolución, para lo que a estas alturas hay que ser muy necio o un fanático creacionista, sino de manifestar asombro acerca de la explicación darwinista para la misma. La teoría de la evolución de las especies de Darwin es, desde mi punto de vista, tan absolutamente contraria a toda lógica, que debe estar equivocada y en unos años nos reiremos de lo que dimos por aceptado cuando se descubra la verdad. También es verdad que los científicos darwinistas son eso, científicos, y yo soy un mierda. Lo suyo es ciencia y lo mío solo opinión de un pelanas,.. 

...pero mi teoría de la "Inteligencia de Especie" es verdad y lo suyo no.

 

Para la explicación que Darwin da a la evolución de las especies a la jirafa le creció el cuello de casualidad. Esa fue una de las miles de mutaciones que sufrió, solo que como esa le valió para algo la rama de la familia que la tenía progresó y desbancó a las que no lo tenían (evolución adaptativa).

Lamarck por contra defendía que a la jirafa le crecía el cuello porque intentaba alcanzar algo y no llegaba, porque entrenaba su cuello para un fin. Y que lo logrado por un individuo pasaba a su descendencia. Las teorías de Lamarck fueron consideradas meras hipótesis por no poder probarse. Se le echaron encima y lo defenestraron académicamente. Por decirlo finamente su teoría no cuajó.

Pero, si no es así.. ¿Cómo se explican las impresionantes adaptaciones que se ven en la naturaleza: camuflajes idénticos, desarrollo de miembros especializadísimos, órganos sumamente compuestos como el ojo.., con la teoría del azar de las mutaciones?¿En serio sólo fueron “casualidades”?¿alteraciones genéticas aleatorias?

Existen múltiples aspectos que permiten dudar de la “aleatoriedad” de las mutaciones defendida por Darwin y sus seguidores.

Siguiendo la lógica darwinista ¿por qué se dio precisamente una mutación (el cuello de la jirafa) y no otra?, y si se dio otra (u otras miles) ¿Cuáles fueron?¿Dónde están? ¿Por qué no hay restos de jirafas verdes, jirafas gigantes, con alas, mas patas, branquias...? o ¿jirafas inteligentes? (al fin y al cabo también la inteligencia es, a la postre fruto de la evolución).

¿Por qué iba a tener éxito reproductivo imponiéndose a los ejemplares "normales" el ejemplar extraño? ¿Por qué las hembras, contra toda lógica y experiencia, elegirían para aparearse al individuo mutado, amorfo en lugar de considerar mas "atractivo" -rentable sexualmente- al “sano” sin la “malformación” reductora del atractivo sexual que a todas luces supone en la mayor parte de los casos la mutación?


La vieja explicación darwinista de las mutaciones en cadena hasta alcanzar el resultado especializado contradice precisamente la explicación original dado que cada una de esas pequeñas mutaciones que van dándose hasta, por ejemplo, el perfecto camuflaje del insecto palo, se van dando en algo que beneficia a la parte de la especie que cuenta con la mutación. Sin embargo hay algunas de esas “ventajas adaptativas” que no se entienden “poco a poco” sino únicamente una vez completas. ¿Para qué le sirve a la mariposa parecerse “un poco” a un ojo? ¿Solo le salva parecerse realmente a un ojo. ¿Para qué al colibrí tener un pico que entra “un poco” en la flor? O entra hasta el fondo (como es el resultado adaptativo final) o es inútil completamente.

¿Se dieron mutaciones cualitativamente gigantescas? (Un insecto normal tiene una descendencia que es idéntica a un palo) ¿o fueron lentas graduaciones inútiles hasta el resultado final?

Por otra parte cuando una mutación, pongamos aparecida por azar, se produce ¿No es demasiado azar que se vuelva a producir la misma en la misma especie y de manera repetida?. Por ejemplo. Pongamos que un insecto se asemeja a una hoja un poco. Parece lógico pensar que cuanto mas se parezca su descendencia a una hoja mas posibilidades tendrá de sobrevivir y que quienes de entre sus descendientes mas se vayan pareciendo a una hoja serán la rama de la especie que sobreviva siendo finalmente el aspecto definitivo de la especie. Sin embargo no estamos hablando de que los individuos físicamente iguales se comporten de una u otra forma (por ejemplo balanceándose con el aire como una hoja) sino de que sigan mutando en sus genes y que estos cambios queden en ellos para ser transmitidos a su vez a su descendencia. ¿No parece raro y estadísticamente improbable que si un individuo muta hacia algo que imita a una hoja otro de sus descendientes vuelva a hacerlo al cabo de varias generaciones en la misma línea hacia un mayor parecido?. Y ¿no es simplemente imposible que lo hagan miles de sus descendientes de entre las posibles mutaciones que pueden sufrir?.

Ya que la teoría volitiva lamarckista (de VOLUNTAD de la especie en una dirección o respuesta a una necesidad) no cuenta con seguidores a falta de pruebas y se considera completamente superada ¿Es suficiente el factor AMBIENTE para explicar la concreción de las mutaciones? ¿Por que se producen precisamente las que necesita el individuo de entre la infinita gama de posibilidades?.

Pero.. ¿Y si en términos genéticos se terminara sabiendo que el individuo (o la especie entendida como conjunto de individuos) le dice constantemente a sus genes sus NECESIDADES (información genética) y las mutaciones no fueran aleatorias sino INTENCIONADAS en una dirección concreta? ¿Y si las mutaciones no se entendieran como fallos sino como INTENTOS de acertar a cubrir la necesidad demandada? ¿Y si la especie (la suma de los individuos) detectara en su comportamiento repetido millones de veces que NECESITA un cuello mas largo y de alguna manera PIDIERA a sus genes que cambien su morfología en esa dirección? De este modo lo que los padres “desean” e intentan los hijos lo heredan. Esto supondría que LA ESPECIE tiene algo parecido a una inteligencia, dado que QUIERE algo y APRENDE de una generación a otra. Ello además contribuiría al ahorro de individuos y experimentos pues las mutaciones no serían aleatorias sino dirigidas (No serían millones para probar suerte a ver si alguna tenía éxito, serían menos pues tendrían una intención de ser solución a un problema o necesidad concreto). Ello explicaría en términos de rentabilidad el esfuerzo de la especie por su mejora. Quizás la rentabilidad del esfuerzo pueda no parecer un criterio valido como base para una teoría sobre la naturaleza dado que hay miles de especies que tienen precisamente el contrario (el exceso en la puesta para que al menos sobreviva alguno de los descendientes: Salmón, tortugas, moscas, etc..), pero lo es si nos fijamos en las especies en que la descendencia es menor (un nacimiento de un solo individuo cada año por ejemplo). La especie "Jirafa" no se puede permitir esperar al azar para "tender" hacia la mutación que necesita para sobrevivir. La mutación no puede ser cualquiera sino tendente hacia la que necesita.

Otras cuestiones a tener en cuenta pueden ser ¿Cómo explica la teoría darwinista de las mutaciones (esas que por casualidad aparecen) los órganos que se atrofian por no ser necesarios y no usarse?

¿No hemos quedado que es ridículo pensar que lo que se entrena y se usa se transmite a los descendientes?¿Cómo explica esa teoría que una mutación casual pueda consistir precisamente en atrofiar el órgano que no es usado? (por ejemplo los peces ciegos de los abismos)

El pez no es mejor ni la mutación consistente en la atrofia le hace mejor ni mas adaptado al medio, simplemente anula algo innecesario. La hembra no elige al pez que ve menos ni al mono que no usa la cola para no subir a los árboles ya que vive en el suelo. Simplemente la falta de uso hace que se vaya heredando gradualmente una cola mas corta o un ojo mas ciego hasta su anulación completa por innecesario ante el medio en el que vive. La mutación casual de perder la visión (mucha casualidad me parece a mi) no es una mejor adaptación al medio, es una atrofia por falta de uso Y LO ES DE LA ESPECIE, NO DEL INDIVIDUO, POR LO TANTO SE HEREDA. Para mi el hecho de que lo que no se usa pierde vigor y se atrofia con las generaciones siguientes es la prueba irrefutable de la otra manifestación de la teoría neolamarckiana: lo que se usa por necesitarse mas se desarrolla en la especie (aunque en el individuo quede como mero "deseo genético" y no se manifieste en el crecimiento del brazo del padre sino en el de la comparación entre el suyo y el de sus tataranietos.

Otro argumento en defensa de mi teoría es el de lo que llamo "aprendizajes de especie". Se trata de aquellos comportamientos que tienen los individuos de manera intrínseca e instintiva sin que nadie se los enseñe. Esos que les salvan la vida (Por ejemplo no probar bayas venenosas).

¿De que le serviría a la planta la adaptación de ser venenosa (y además avisarlo con su color rojo llamativo) si cada generación hubiera de aprender el significado de esta señal?

Tal adaptación solo es práctica si el aprendizaje se instaura en la especie consumidora para siempre. Si se aprende. Y el aprendizaje le tiene el primer individuo que se envenena (entiéndase la exageración. Me refiero a la primera gran cantidad de individuos que se envenenan, el colectivo superviviente que aprende de la observación directa lo que significa el rojo en esa planta, etc..). Ese aprendizaje pasa a sus genes y se transmite sin necesidad de enseñarse entre individuos de manera práctica (padres a hijos) o de repetirse para aprenderse en cabeza propia por observación directa.

No puedo creer que nadie sostenga el neodarwinismo de que lo que sucede es que todos los inadaptados mueren y sobreviven los que se adaptan mediante una cuestión fisiológica o corporal. En el ejemplo es como sostener que una mutación en algunos individuos (por ejemplo algún tipo de daltonismo) hiciera que esas frutas a esos individuos les resultaran desagradables a la vista y por eso no las comieran. O que solo sobrevivieran los que no les gustaba el color rojo y por tanto no les apeteciera esa fruta o baya. O que murieran envenenados todos los "normales" y solo sobrevivieran los que por alguna razón fisiológica (como las citadas) no las probaran.

Estamos ante una cuestión neurológica, un aprendizaje. No una práctica físicamente entrenable o transmisible mediante una mutación de un órgano del cuerpo..

Son comportamientos colectivos que exigen una transmisión de unos individuos a otros por un mecanismo distinto que el aprendizaje directo de cada individuo (por ejemplo la enseñanza de padres a hijos o la observación  directa del resultado en otro individuo de la especie para saber el daño que a él le puede producir). Solo se explican si se "asumen" geneticamente estos aprendizajes. Los animales no necesitan aprender (cada individuo) probando la baya para saber esto. Ni que nadie se lo enseñe. Ni que a ningún compañero de su lado le haya pasado y lo hayan visto.

No son mutaciones y sin embargo pasan a formar parte de la información de especie, que mientras no se demuestre lo contrario se transmite únicamente por los genes.

La prueba sería encontrar estos comportamientos (por ejemplo la precaución de no probar ese tipo de bayas) en individuos descendientes de otros que los hubieran aprendido y que hubieran nacido y crecido (estos descendientes) aislados de ese su antecesor que aprendiera el comportamiento (por ejemplo en otro ambiente).

Esto se da continuamente en la naturaleza. Se trata de la impronta, el instinto de supervivencia.

Pruébese por ejemplo a alimentar a una mascota con una baya venenosa. Sin haberla visto en la vida no la probará sabedora de su efecto (o no, pero no la probará). Eso no lo ha aprendido por que su padre se lo enseñara. Lo lleva consigo en su información genética. Es un comportamiento, no una formación fisiológica de su cuerpo. Y sin embargo la especie lo aprende y ordena a la descendencia (mediante sus genes) actuar de determinada manera.

La evolución solo se ha tratado de explicar en base a los cambios físicos de las especies, pero ¿No son acaso adaptaciones al medio esos aprendizajes? Cuando un pez aprende que comer a otro es malo por su sabor se lo transmite a sus descendientes (si no, la adaptación del que sabe mal no valdría para nada). De hecho si se trata de un pez venenoso en realidad la evolución solo dejaría a los que desconocen que lo es pues serían los únicos que no lo han probado, y eso es absurdo. La transmisión de ese nuevo conocimiento debe medirse en términos de especie ya que no se lo enseñan culturalmente de un individuo a otro (a ver como se enseña eso sin lenguaje).La única forma de entender esa transmisión es desde la genética. Es decir: determinados aprendizajes que suponen mejora del individuo pasan a su descendencia en sus genes. Lamarckismo genético puro. Lo que se aprende se transmite. Lo que se entrena pasa mejorado a la generación siguiente.

Si el Lamarckismo se ha demostrado obsoleto y superado solo queda mi teoría de la inteligencia de especie (o del aprendizaje de la especie), según la cual la especie responde a una necesidad ambiental con un "deseo de especie", que se instala en los genes para que aparezcan mutaciones (múltiples) que traten de responder a esa necesidad. Luego (una vez aparecida la mutación) sobrevive la mas adaptada de ella según la teoría evolucionista de Darwin, sobreviviendo los mas aptos.

Mi teoría básicamente es que las mutaciones no aparecen aleatoriamente sino como respuesta a una necesidad repetidamente demandada de los individuos. No es perfecta esta respuesta sino que requiere ajustes sucesivos y multiplicidad de individuos con distintas mutaciones-respuesta hasta dar con la mejor por mas adaptada.

Mi concepto de mutación es "querido" por la especie (aunque no conscientemente por el individuo, sino genéticamente potenciado por el grupo y la necesidad).

La mutación no es un error genético sino una respuesta a una necesidad. No es aleatoria.

Yo manejo el concepto de inteligencia de especie. Es la especie (el conjunto de individuos) la que se adapta. El que aprende no es el individuo. El que sobrevive no es el individuo. Es la especie. Es la especie la que "aprende", "quiere", "decide".. por eso la considero inteligente.

La especie (como ente consciente desde un punto de vista genético) aprende que ese pez es venenoso, pues muchos de sus individuos mueren por comerlo. Por ello pide a su genética que dé una respuesta a la nueva necesidad detectada, una solución al problema de especie encontrado. En los genes entonces se empiezan a instalar posibles soluciones que se transmiten de una generación a otra para hacer prueba y error: asumir el aprendizaje y no comer ese pez, desarrollar un antídoto, desarrollar una dentadura especial que separa la parte venenosa, etc.. y de entre ellas la que de mejor resultado en términos adaptativos (mas de sus mutados sobrevivan y la transmitan a las siguientes generaciones) es la que tiene éxito y pervive.

Yo no pongo en duda la teoría de la evolución entendida como que lo que ocasiona los cambios es la adaptación al medio. Con lo que no estoy de acuerdo es con que las mutaciones que originan una nueva especie que se adapte mejor al medio gracias a ellas sean aleatorias. Trato de entender como puede ser que ajustes tan exactos y perfectos pueden aparecer al azar y no me lo creo. Serían millones y estaríamos rodeados de rarezas inimaginables. Lo raro sería no tener una mutación. Cada individuo tendría una pues la naturaleza estaría continuamente mutando para que por probabilidad se alcanzaran soluciones adaptativas tan perfectas como un ojo. Y dado que no creo que haya una voluntad divina dirigiendo el proceso ni el resultado esté decidido de antemano y la evolución solo sean los pasos intermedios..

..mi teoría de la inteligencia de especie es lo que mas me encaja.

 Y ya.

domingo, 7 de marzo de 2021

DINÁMICA DE GRUPOS

 


Estudio del Axioma de Penderton (o "de la dinámica de TODO grupo humano") que se enuncia así:

1) TODO grupo humano alcanza su TECHO DE ÉXITO e indefectiblemente luego declina.

2) TODO grupo humano EN CUALQUIER CONTEXTO IMAGINABLE se comporta así:

        a) Nace (de manera más o menos espontanea u organizada pero en un momento concreto empieza. Puede ser cristalización de un proceso previo de asentamiento y cohesión pero a partir de cierto momento cronológico se puede dar por nacido el grupo).

        b) Se organiza (De manera natural y tácita u orgánica/artificial/expresa se estructura mínimamente: normas asumidas y aceptadas, fines, objetivo de la existencia del grupo, funciones y eventualmente jerarquías).

        c) Funciona (Durante un tiempo hace aquello para lo que nació)

        d) Alcanza su TECHO DE ÉXITO (Como el nivel de máxima competencia individual en el Principio de Peter, en los grupos hay un momento en que todo va genial y se está logrando la meta para la que el grupo nació y es su razón de ser.)

        e) Se contamina (Habitualmente el logro del alcance del pleno TECHO DE ÉXITO viene acompañado de propuestas de aprovechar este mediante procesos de "rentabilización" o de "reforma" del grupo para convertirlo en algo distinto de para lo que nació y llevarlo hacia algo que no era originariamente. Aparece el "interés" individual que hasta ese momento no se había manifestado.)

        f)  Atraviesa una fase de legitimación del egoísmo personalista: Los más hábiles presentan pasos a dar desde ese punto, los exponen como pasos naturales de todo grupo aunque conllevan satisfacción de intereses personales -los suyos-. Habitualmente el manipulador usa para defender su postura alguno de estos argumentos:

                - La legitimidad del interés personal.

                - La opción de la destrucción del grupo en caso contrario

                - La supuesta obligación legal de adoptarlos.

                - La exigencia del mismo grado de compromiso con el grupo que el que él/ellos tienen.

                - La amenaza del abandono

                - La poca inteligencia de no aprovechar el momento por la rentabilidad que tiene el éxito logrado.

En esta fase SIEMPRE se detectan comportamientos dogmáticos reconocibles por la fórmula ".. Pero yo entendía que todos teníamos claro que.."

        g) Se aplican esos cambios

        h) Ello implica disensiones y tensiones que hasta ese momento no existían. Habitualmente se producen episodios de secesión.

        i) El grupo SIEMPRE se desnaturaliza y pierde su esencia (Hace cosas distintas de las que le daban razón de ser y por las que nació)

        j) Indefectiblemente (más tarde o más temprano) el grupo desaparece en procesos abruptos o de lenta destrucción por desgaste.        


Y ello es válido y aplicable a:

- Grupos presenciales duraderos

- Grupos de Whatsapp

- AMPAS

- Asociaciones

- Agrupaciones temporales por un interés.

- Grupos de Facebook

- Grupos temporales

- Etc.

Y LO SABES.

A la vista de todo ello Penderton aconseja..

.. encontrar el TECHO DE ÉXITO del grupo y no pasar nunca de ahí POR NINGUNA RAZÓN y JAMÁS!

Y ya.

Nota: Sostiene Penderton que si no se da este proceso o le falta alguna de sus premisas -fin, estructura, etc.-es porque no estamos ante un grupo sino ante otra cosa: un equipo que ha quedado para un partidillo, un matrimonio, un encuentro, amigos de fiesta, una cena, una sociedad mercantil, una turba, etc.. Y hasta en estos pueden darse estos procesos aunque no siempre o si se dan era lo esperable como en una sociedad empresarial.)


SERES SUPERIORES


¿Qué duda cabe de que hay personas que son superiores a otras? Parece obvio y sin embargo el pensamiento políticamente correcto nos hace temer reconocerlo en alto como si ello conllevara automáticamente la pertenencia al partido Nazi. Me atrevería a decir, si ello tranquiliza a los correctores políticos (y correctoras), pero sobre todo porque lo creo, que toda persona es superior a las demás en algo. Y no solo no hay en ello nada de malo sino que es lo normal y además da igual reflexionar mucho sobre ello ya que es inevitable. Pero no quiero refugiarme en el argumento fácil. Porque hoy hablo de esas personas que son claramente superiores a las demás por alguna habilidad excepcional, talento, genialidad, etc. que los sitúa en ese espacio reservado al que llamamos élite.

Soy incapaz de imaginar mirando un tablero de ajedrez más allá de lo que puede hacer mi oponente en la siguiente jugada si yo hago determinado movimiento. Y ello no me impide admirarme con asombro y reconocer la evidencia de que hay quien puede tener en su cabeza todas y cada una de las posibilidades de una partida, cada respuesta y las variantes que abre, cada reacción a lo que el otro pueda hacer, las probabilidades, etc.

Hay gente que juega en otra liga. Que digo otra liga, que juega a otro puto deporte. Son los socios del club de ver la sexta jugada de ajedrez. Es evidente que es así.

Leo en el periódico de hoy un artículo sobre la memoria fotográfica, la capacidad eidética de retener imágenes (textos, páginas enteras, libros completos, planos detallados..) que algunas personas poseen y que me provocan inmensa envidia. Oigo de esas personas que "ven" las notas musicales en su cabeza como colores, las que pueden leer tres libros en una noche y retener su contenido con capacidad sintética y comprensiva. He hablado mil veces con amigos de la posibilidad de que a las personas a las que llamamos valientes les falte el gen en que habita la precaución o el miedo haciéndolas más audaces y menos temerosas del riesgo (montañeros, deportistas de riesgo, algunos militares, pilotos, astronautas, etc..), escucho leyendas urbanas de contadores mentales de cartas que usan su habilidad para estafar a los casinos, reconozco en la historia dotes de mando y liderazgo en personas concretas, visión estratégica de grandes generales que son capaces de tener en su cabeza todas las incidencias posibles de una campaña (y que tienen el dudoso talento de ver a las personas como recursos prescindibles, que todo hay que decirlo. No todos los talentos son positivos)..

Es un hecho demostrable que hay personas con un talento que les sitúa muy por encima de los demás.

Hay catedráticos de filosofía que dedican toda una vida de estudio a reflexionar, escribir ensayos y enseñar en torno a conceptos epistemológicos, a la fenomenología, a qué es o no la verdad, a si la esencia precede a la existencia o es al contrario.. Hay matemáticos, físicos teóricos que viven en una realidad distinta a la del común de los mortales entre cuantos y cuerdas, en realidades abstractas en el más amplio sentido de la palabra. 

Una reacción muy frecuente ante nuestra incomprensión de estos niveles es la ridiculización de todo lo que no tenga una inmediata aplicabilidad pragmática. Es normal ver reacciones de rechazo irónico (¿Y eso para qué vale?) a este tipo de personas en lugar del reconocimiento de su superioridad intelectual. Ello conllevaría lógicamente el de nuestra inferioridad ante ellas y no estamos dispuestos a hacerlo salvo que nos obliguen o nos podamos refugiar en la aceptación generalizada de la misma. 

Ese mismo esquema se puede aplicar a la franja más "ordinaria". A la nuestra, a la común, a la que todos los demás pertenecemos. Miro a mi alrededor y no me cuesta nada encontrar seres superiores a mí en habilidades concretas y talentos específicos. A todos nos pasa. Nos generan admiración quienes manejan con soltura habilidades sociales que a nosotros nos cuestan, a quienes se juegan la vida con valentía cada día en su trabajo, a quienes dedican tiempo de manera altruista a causas, a quienes hacen operaciones matemáticas con gran rapidez, a quienes tiene el don de la elocuencia, a quien se expresa con emoción, a quien ve oportunidad de negocio donde los demás sólo vemos una cosa sin valor, al alma sensible que transforma una gota en el cristal en poema, a quien tiene la magia de reconfortar al otro y saber escucharle que a nosotros nos falta, o al paciente, al tranquilo, al dueño de si mismo y de su destino, a quien tiene la fuerza de voluntad que nos es ajena.. 

Igual cultivar la humildad de reconocer la superioridad del otro y trabajar con asertividad la capacidad de encontrar la faceta en que somos superiores y exigir su reconocimiento serían un buen primer paso.

Y ya.

lunes, 22 de febrero de 2021

CREDULIDAD VS CREDIBILIDAD

 

Sus herederos descubren entre los papeles de Jiménez del Oso el original de la lista que usaba para elegir el tema de su siguiente programa semanal y para la portada del siguiente número de la revista MÁS ALLÁ. Una de sus copias alcanzó cifras astronómicas en subasta cuando fue adquirida por los guionistas de "Expediente X" y posteriormente vendida al "Canal Historia" que la convirtió en su línea editorial desde entonces (aunque se sospecha que a su vez era copia de otra anterior dadas las coincidencias con los temas tratados en "La Dimensión desconocida" y "The twilight zone" en la televisión americana a finales de los 50). Recientemente se han descubierto concomitancias sospechosas con los temas abordados en programas como "Misterios sin resolver", "Espacio en blanco", "Noche de Misterios", "La rosa de los vientos", "El mundo de lo inexplicable", "El colegio invisible" o  "Cuarto Milenio", lo que hace pensar en filtraciones interesadas de esta lista (aparte de en lo lucrativo del sector).

En el dorso el insigne investigador de lo oculto consignó "¡Tú solo trata cada semana un tema de estos y te forras que hay mucho crédulo!":

He aquí el documento:

"Expediente OVNI, parapsicología para dummies, New age, la conspiración para matar a Kennedy, curas alternativas, sobrenatural y cia, Hitler sigue vivo, el zodiaco, los iluminati, la imposición de manos, animales prehistóricos que siguen existiendo en alguna selva perdida, los estigmas, las caras de Bélmez, el Camino de Santiago, Lourdes, los talismanes, el asesinato de JFK, Walt Disney congelado, la lectura del ano, la precognición, el elefante blanco del 23-F, no llegamos a la luna, viajeros del tiempo, el aura, el Cristo que suda sangre por los ojos, las catacumbas, la trepanación, la bilocación de Santa Águeda de Montijo, las fotos de cadáveres colocados posando, el Yeti, la Pachamama, los vampiros, la homeopatía, los sueños premonitorios, las psicofonías, las regresiones, la licantropía, el tarot, el monstruo del lago Ness, los fantasmas, el espiritismo, el bigfoot, los siete estudiantes rusos que desaparecieron en Siberia, la lectura de vísceras de animales, el triángulo de las Bermudas, los alienígenas ancestrales, las pirámides, la Atlántida, los lenguajes secretos, la isla de Pascua, chemtrails, la masonería y sus rituales, experimentos secretos de la CIA, los milagros, el hipnotismo, el satanismo, los adivinos, la Kon-Tikki, las posesiones demoniacas, los hombres de negro, los viajes en el tiempo, el área 51, bestias marinas gigantes de las profundidades, el chupacabras, las leyendas artúricas, la chica de la curva, los poltergeist, las apariciones marianas, Belial y los 77 nombres de Belzebú, la adoración al maligno, la fotografía del alma, la escritura automática, los ectoplasmas, la tostada en la que salía la cara de Jesús, la teoría de la tierra hueca, el Palmar de Troya, los vikingos que llegaron antes a América, los egipcios y sus macabros rituales, las torturas de la inquisición, la piedra filosofal, la leyenda de los cocodrilos en las cloacas de NY, Elvis vive, la cábala, la alquimia, el ocultismo, cualquier cosa que suene hermética o esotérica, la gnosis, la astrología, la magia, el neopaganismo, la simbología, la lectura de las runas, el marciano de Roswell, la teoría del doble, Fátima, los hombrecillos verdes, las abducciones, los zombies de Brasil y el Vudú, las sociedades secretas, los elfos, animales mutantes afectados de radiación, los duendes y las hadas, los pulpos gigantes, la isla de San Columba, la fuente de la juventud, Jordi Hurtado, el holandés errante, el kraken, la infalibilidad del Papa, la po*** del negro de whatsapp, ciencias ocultas, los gigantes de las Canarias, la ouija, Drácula, el agua tofana, la fórmula de la Coca-Cola, los manuscritos del mar muerto, el astronauta Maya, el calendario Maya, el alfabeto Maya, la abeja Maya, la quinta dimensión, el jinete sin cabeza de Sleepy Hollow, la bestia del bosque, la santa Compaña, el fuego de San Telmo, el baile de San Vito, canibalismo, la pezuña de conejo, la mano negra, las iniciaciones de la Mafia, el círculo secreto, los deja vú, el juego de la Oca, Matrix, la electricidad, supersticiones y su origen, el magnetismo, el mesmerismo, Chernobyl, los amuletos, el que no iba al bosque a cazar, el meteorito de Tunguska, las figuras de Nazca, la teosofía, los dibujos simétricos en los trigales, Madame Blavatsky, la Golden Dawn, el colegio invisible, el club Bieldelberg, la cábala, la lectura de las vísceras, la alquimia, el priorato de Sión, los rosacruces, Alister Crawley, Mefistófeles, Fausto, la flauta mágica, Rennes le Chateau, el chalet de Magdala, el castillo Cátaro de Montsegur, ocultismo nazi, todo el rollito templario, el cocodrilo del verano de 2020 en Valladolid, el poder mágico de las pirámides, el experimento Filadelfia, el Viernes 13, el martes y trece, la piedra de los 13 ángulos, la buena ventura, la quiromancia, las últimas palabras del Maestre Jacques de Molay en la hoguera, los fantasmas del campo de batalla de Yprés.. y el de Siloh, el lenguaje de nudos de los incas, los cátaros, el ósculo en el culo al Baphomet, la isla de San Borondón, están entre nosotros, la luz al final del túnel, el Ku-Klux-Klan, las profecías de Nostradamus, la red de túneles que interconecta el mundo subterráneo, las sirenas, el fohen, el maelstróm, la predestinación, las líneas telúricas, Stonehenge, el rayo verde, los zahories que adivinan donde hay pozos de agua, los perros que detectan terremotos antes de que sucedan, los libros encuadernados con piel humana, el pentagramón invertido, las letras que forman el nombre de Jehová, los ángeles, exorcismos, la wicca, el mal de ojo, los selenitas, la noche de San Juan, el monte de las ánimas, la telekinesia, el teletransporte, la combustión espontanea, la interpretación de los sueños, la transmutación de los metales, el santo grial, la lanza de Longinos, la mesa de Salomón, el arca de Noé, videntes, el arca de la alianza, los licántropos, los ángeles, Van Helsing, la Sábana Santa, el Necronomicón, la meditación trascendental, la mística de Santa Teresa, la rosa mística, las levitaciones, la licuefacción de la sangre de san Jenaro de Nápoles, Bill Gates nos controla con las vacunas, experiencias cercanas a la muerte, Houdini, la lectura de los posos de café, las llagas, el viaje astral, la visión remota, oír al revés un disco de los Rolling, Colón sabía algo, la astrología, la magia negra, la tierra plana, la quinta da Regaleira, los laberintos, la recogida de mandrágora, la noche de Walpurgis, la brujería, Zugarramurdi, la belladona, Muerdago, las brujas de Salem, la religión druídica, el cornezuelo del centeno, la noche de difuntos, Halloween, Google nos vigila, las cosas que traen mala suerte como el 13 o los gatos negros o los espejos rotos o las tijeras abiertas o pasar por debajo de escaleras o levantarse con el pie izquierdo o derramar sal o el color amarillo.., o las que atraen la buena suerte como pisar una mierda o mentarla en el estreno, o las que ahuyentan la desgracia como tocar madera, o hacer el gesto de los cuernos o el romero de la gitana, los sacrificios humanos,...."

Y ya.