Hace ya más de 3 años de mi última actualización y ya va siendo justo y necesario renovarla porque por suerte muchos de ellos han ido perdiendo protagonismo en la escena pública para dejárselo desgraciadamente a estos otros. A la fecha de hoy este es mi nuevo Ranking: 1.- Gabriel Rufián: Por impresentable agitador, manipulador frentista y maleducado cizañero. No solo es que esté en desacuerdo con sus ideas -Y más con sus formas-. Es que, sobre todo, representa lo que menos me gusta de nuestra clase dirigente; Un estilo de hacer política deleznable. El de la generación del mal ambiente y del odio al otro. Alguien así en otro contexto estaría al frente de una cheka...
2 .- Eduardo Inda
3.- Willy Toledo
4.- Javier Cárdenas:
5.- Aida Nizar.
Esos así, a bote pronto y en la escena nacional (Y solo por el grado de grima que me producen cuando los veo u oigo). Porque si la relación fuera internacional estarían Trump, Bachar El assad, Putin, Marie Le Pen.. Pero ya se sabe que hay que actuar localmente.. Ah. Y odio el Reguetón.
---------------------------------------
Nota: Entiéndase por "hostiable" lo que su etimología y gramática indica: "potencialmente merecedores de una hostia" (principalmente por su preclara contribución al enturbiamiento del panorama como cabreadores profesionales o simplemente por ser imbécil como es el caso de Javier Cárdenas -aunque algo tenga también de lo otro-). Este listado no presupone plan alguno de materialización de mis fantasías ni pretende ser ningún tipo de incitación. Y ya.
Los que hemos sido picados por el bicho de la escritura, por la maldición de las tres mil palabras diarias, a veces vemos en la mirada de quienes nos rodean la sospecha cauta. Saben que quienes no podemos evitarlo tenemos siempre activado el escaner y puesta la grabadora mental que colecciona las frases cazadas al vuelo, los rasgos y las actitudes, las anécdotas que robamos sin pudor y que luego nos pueden ayudar a configurar un personaje y darle verosimilitud. En una ocasión me preguntó alarmado un amigo si había usado con él en alguna ocasión las técnicas psicológicas que enseñaba a mis alumnos en mis cursos de formadores o de técnicas de ventas. Y hasta que me hizo aquella pregunta nunca había caído en ello, pero por supuesto que era así aunque fuera de manera inconsciente. Lo mismo me sucede como escritor. A veces la línea entre meras relaciones sociales y el interés egoísta por hacer acopio de vivencias que luego volcar en una hoja es demasiado delgada. Yo lo sé. Y me voy dando cuenta de que también lo sabe quien tengo a mi derredor.
Nadie crea de la nada. O al menos nadie que no sea un genio. Y yo, como todos los escritores mediocres, que somos todos menos ese uno por ciento de privilegiados que tiene ganado un lugar en el parnaso aunque nunca vendieran una palabra, nos nutrimos de experiencias propias y ajenas. Recomendaba a los autores noveles uno consagrado que lo que un escritor debe hacer es leer mucho, vivir mucho y escribir mucho. En ese orden. Y soy de la opinión de que cuando se habla de coleccionar experiencias vitales no solo se trata de acumular pensamientos, ideas y vivencias propias, que también, sino antes y sobre todo robar como urracas las de quienes nos rodean vampirizando sus vidas. Y eso tiene el precio de la precaución ajena y de pasar por seres callados a veces. Ningún soñador ha viajado tanto como quisiera, estado en todos los rincones ni visto todas las puestas de sol posibles. Ningún actor ha sido todos sus personajes. Necesita de los otros para vivir todas esas vidas y aprender de ellos fijándose como un búho, copiando ademanes y gestos, formas de mirar y de andar o estar de pie. Lo mismo sucede con quienes inventamos personajes y recreamos escenarios y situaciones. En realidad retratamos lo que nos rodea. Como el asesino del silencio de los corderos que empezaba a matar por lo que tenía cerca y veía cada día. "Primeros principios Clarisse".
Así que sí.. cada palabra vuestra, cada gesto, como sospechabais, se queda grabado en algún archivo secreto de mi interior, esperando a salir en el momento más adecuado en forma de dialogo entre seres inventados. Cada vez que teneis la sensación de que los espacios entre respuestas en nuestras conversaciones son ligeramente más largos de lo normal es, como creeis, mi cerebro almacenando. Cuando me notais en silencio, pensativo, no es por mi introversión legendaria. No estoy distante ni absorto. Estoy trabajando en mi siguiente relato. Y estais en él de alguna manera. Por tanto no os sintáis mal por saberos observados, analizados, diseccionados, e incluso copiados. Es por una buena causa. No hay nada malo en reconoceros en nuestros personajes. Sois las vidas que no hemos podido vivir porque no nos ha dado tiempo o porque ya las habéis vivido vosotros y es más rentable robaroslas que tener que vivirlas por nosotros mismos. Prestaos al juego dándonos vuestras vivencias en esas interminables charlas hasta la madrugada al calor de un buen whisky o simplemente con vuestra compañía. Hablad con libertad ante nosotros para que nos empapemos de vuestras anécdotas y sensaciones y podamos así un día hacerlas nuestras a través de un personaje. Nada temáis. Solo al diablo se vende el alma. Y solo puede hacerse una vez. Regaladnos vuestras palabras para que se las pongamos a otro en la boca. Sed inspiración.
Nota: Gracias a esta actitud tengo oportunidad de absorber a través de sus relatos las vidas de gentes normales con vidas normales como la mía, pero también de personas extraordinarias con cosas extraordinarias que contar (o callar) que me invitan a sus bodas, me permiten acompañarles en sus vidas, me presentan a sus familias, se emborrachan conmigo, comparten sus recuerdos, lloran y ríen.. y me honran con su amistad..: Activistas que se la juegan, policías infiltrados, misioneros secuestrados por la guerrilla, imanes musulmanes, varios escaladores del Everest, corresponsales en el extranjero, soldados de operaciones especiales que tienen en su retina imágenes traídas del frente, rescatadores de montaña, payasos, reporteros de guerra, escritores famosos, espías, aventureros en el polo, altos grados y masones discretos, geos, buceadores de la guardia civil, voluntarios de todo tipo, jefes de retenes anti incendios en el monte, expertos internacionales en terrorismo, paracaidistas legionarios, mandos de boinas verdes, viajeros solitarios incansables por el mundo, pilotos de helicóptero de combate y de aviones del servicio guardacostas, capitanes médicos en medevac en Afghanistan, políticos honrados, miembros de la UME, el piloto del avión del rey, un diputado en cortes, otro en el parlamento catalán, marinos, técnicos de radar, espeleólogos, montañeros que se quedaron en el Himalaya, jugadores de la selección nacional de baloncesto, instructores de supervivencia, formadores de cuerpos policiales de otros países, guías de montaña, escoltas, policíasen la embajada de Islamabad, músicos, actores, poetas, pintores, directores de cortos, premiados y reconocidos, directores de medios de comunicación, analistas y agentes de campo de inteligencia, médicos de emergencias, peregrinos, entrenadores de élite, cazadores de osos, fotógrafos de África, españoles que estaban en Kabul mientras mataban a Bin Laden, palestinos ejercientes, desconocidos en Edimburgo que me salvaron la vida, directores de empresas internacionales, altos ejecutivos, abogadas feministas implicadas, judíos que cuentan chistes del holocausto, gays que me tiraron los trastos, homófobos que se sentían incómodos en un bar de ambiente, periodistas, investigadores de la Cábala, buscadores, corredores de ultratrail, moteros, guardaespaldas, sombrereros de la casa real, pacifistas, primeros de su promoción, grandes profesionales del trabajo con los menos favorecidos, diplomáticos en naciones unidas, mujeres valientes, contadoras de cuentos, soñadoras, directores de aeropuertos, amenazadas por ETA, buenos hombres condenados por delitos, personas consecuentes hasta el final con sus ideas.. Si se midiera la vida por la cantidad de gente interesante que has tenido la oportunidad de conocer la mía está siendo muy plena.
Sanders volvió a cargar su pipa con estudiada parsimonia mientras se extendía en su planteamiento. - Y si no, eche usted simplemente un vistazo a la historia. Las épocas de mayor florecimiento intelectual, artístico y técnico coinciden con los periodos más lujosos o de mayor posibilidad de holganza. La creatividad se multiplica en las atmósferas de mayor libertad. Y estas vienen aparejadas a la tranquilidad que da no tener que ganarse el sustento - concluyó. - No niego su punto de vista -aseveró Lord Cárdigan dando otra chupada a su cigarro puro-. Estoy con usted en que las etapas más fructíferas de la historia del ser humano en cuanto a generación de ideas han venido de la mano de realidades como la esclavitud que permitía a los hombres libres dedicar su mente a otras cosas.. - Bueno, si exceptuamos a los estados confederados del sur de Estados Unidos, estaremos de acuerdo.. - Si, si.. por supuesto. Nada bueno salió de aquellas tierras en los artístico ni nadie destacó como un gran intelectual bajo aquel manto. La excepción confirma la regla - continuó-, me refería mas bien como usted sabe a la Grecia clásica.. - La antigua Roma.. -apostilló el noble arrellanándose en su butacón. - Exacto. Periodos en que floreció la cultura, la política, el derecho y la filosofía porque los hombres podían dedicar tiempo a su arte y al pensamiento sin más. - Porque de la producción se encargaban los esclavos. - O los siervos en el renacimiento. Esa también fue una época en que la existencia de mecenas permitió a algunos genios vivir libremente sin la presión de la producción ni siquiera en su campo. - Eso es. La libertad da alas a la creación. - En ese momento aún se dedicaba dinero a lo que se debía. - Efectivamente. Pero luego llegó el capitalismo y todo cambió. Una nueva concepción de las cosas: la rentabilidad amigo mío. - Si. La creación intelectual, el pensamiento, el avance técnico, el arte.. se vio ligado a la generación de interés. En concreto a la generación de beneficios. - Nada era arte si no vendía. Nada interesaba si no generaba ganancias. - Y llegó el Pop-art. - Y la estafa de la I+D que tanto ha dirigido la creatividad impidiendo el libre discurrir del pensamiento mientras lo encasillaba en canales artificiosos en los que solo gobernaba el dinero. - Por suerte quedan islas en ese yermo paisaje. Dalí, Lorca y Buñuel se conocieron en la residencia de estudiantes que fomentaba ese espíritu libre y seguramente eso favoreció su creatividad. - Esos son los métodos con los que se trata de motivar a los grandes genios en el MIT y en empresas como Microsoft, Google, Facebook.. - Y las modernas técnicas usadas por los creativos de publicidad..Y el brainstorming.. .. Jajajaja.. y la escritura automática espiritista. - Se ríe de mí, amigo mio. - Perdone. No pude evitar la comparación. - Si. La libertad absoluta como mejor entorno creativo. - Lástima que se focalicen solo al beneficio económico y ya no exista la creación por la creación. - Algo de eso hubo en los 60 con los hippies. - Los creadores de toda época han necesitado no depender de la creación para comer para producir sus genialidades. Ya fuera porque en su locura arrinconaban esas necesidades ante la fuerza de su motivación por crear o por recibir la ayuda de quienes sí contaban con esos medios. - Pues hágame caso amigo. Vaticino grandes tiempos para la creación humana en lo artístico, en lo técnico y en lo intelectual. - ¿Y eso? -inquirió- ¿en qué basa sus predicciones? - ¿No se da cuenta amigo mío, de que en unos años las máquinas sustituirán a los seres humanos en la producción? Será como una nueva época de esclavitud pero sin esclavos. Los hombres estaremos en disposición de tiempo suficiente para dedicarlo a la creación y al pensamiento como en la antigua Grecia. Será un periodo de nuevo florecimiento y esplendor.. - Tiene usted razón, Sir. Como siempre. No se me había ocurrido pensar en ello. - Estoy deseando vivir ese tiempo. Ojalá lleguemos a verlo. Recrear de nuevo esas épocas con la llegada de ejércitos de robots que permitan esos cambios culturales y estructurales que nos eliminen las trabas a la creatividad que la producción implica y nos permitan como sociedad abordar nuevos retos intelectuales que todavía no imaginamos siquiera. Los robots nos harán libres. Y si no al tiempo amigo mío. - Y.. ¿cómo se ganará el sustento cada individuo? - Será una época de rentistas amigo. De alguna forma todos los seremos. La riqueza que las máquinas produzcan nos permitirá el reparto de los beneficios entre todos sin necesidad de trabajo. - ¿Eso que ahora llaman "Renta básica Universal"? - Exacto -sentenció. - Pero ¿seguirá habiendo ricos y pobres? - Claro amigo. No tiene que preocuparse de ello. Alguien debe ser el propietario de los robots. Alguien debe tomar las decisiones de producción. Lo otro solo serán migajas. De hecho quienes tengan poder y dinero pero no talento artístico habrán de volcar su tiempo en otras cosas ¿No cree?. Todos tendremos que distraernos con algo. Por ello también auguro una época de grandes guerras por el poder, solo que los soldados serán robots. Pero volviendo a nuestro tema.. Predigo que volverán los mecenas... - El mundo está por ver grandes cosas Milord. - Ciertamente. Y ya
"Un hombre solo puede dedicar este nivel de pasión a una cosa.
Nosotros hemos elegido la aventura."
Sebastián Álvaro
AL FILO DE LO IMPOSIBLE
Paradójicamente TODO es un concepto muy relativo. Me sorprendía en mi juventud por lo que algunas personas consideraban un absoluto. Su TODO me parecía ridículo, minúsculo, ínfimo. Realmente pequeño para ser un verdadero TODO. Y medía a las personas por sus TODOS. Aquellas para las que su ambición conceptual era mayor eran merecedoras de mi reconocimiento. Aquellas que ponían su listón bajo en cuanto a su TODO me merecían desprecio.
Siempre admiré a los astrónomos por tratar de acercarse al único concepto de TODO que merecía la pena aunque fuera inalcanzable. En su infinitud estaba su esencia. A los físicos que trataban de entender las leyes que regían en TODO el Universo. Y por contra menospreciaba a quienes se ocupaban todos los días de su vida de su pequeño taller, de su huerto... Recuerdo que en una ocasión insulté a una profesora con mi pregunta hecha desde la soberbia juvenil cuestionandola sobre si no la frustraba dedicarse a algo que consistía únicamente en transmitir el saber pensado por otros sin crear nada nuevo por si misma. Con los años descubrí que no hay tarea más noble.
Y así un día me di cuenta de que si a ellos les valía es que realmente era TODO. Y punto.
Oía frases hechas como "El Fútbol lo es TODO" y me reía desde mi púlpito de superioridad intelectual de que para alguien tan poca cosa pudiera ser su TODO. Un auténtico TODO es el Cosmos, me decía, la eternidad de la materia desde el principio hasta lo que será el final de los tiempos, la historia en términos mayores, ni siquiera la nuestra como especie. La existencia, eso sí que es un TODO. Y ni eso, pensaba. Si siquiera nuestras más avanzadas miradas al universo han logrado abarcar más que una millonésima parte de la ventana del concepto de eternidad o de infinito ¿Cómo nos podemos atrever a hablar del TODO?. Pensaba.
Pero sí. He aprendido que una vida, una miserable vida humana, un mero suspiro en el océano del tiempo, un tic-tac en los eones, algo que a nadie importe o se olvide en un par de generaciones de sus descendientes cuando las fotografías amarilleen y estorben en los desvanes,.. es TODO. Sin nada antes ni nada después. Para quien la vive eso es TODO.
Y entendí así que si alguien dice "Para mi .... (añádase en la línea de puntos lo que se desee) lo es TODO", en esa frase hay algo importante y merecedor de, al menos inicialmente, una actitud de respeto primero. Tras una afirmación como esa hay una vida y por ridículo que pueda parecer su TODO, lo es TODO para él. -Al menos el sentimiento. Cosa distinta es la idea de fondo, aquello concreto que constituya ese todo, que puede no ser respetable en absoluto. Quiero decir que si alguien piensa que la segregación racial es su razón de existir no me merece respeto la idea que alimenta sus días y por tanto la persona seguramente, pero sí el hecho de que cada individuo da importancia a distintas cosas y no es necesaria la uniformidad en esto. Me merece respeto la libertad de poner tu ambición y tus esperanzas vitales en los listones que desees-.
De este modo últimamente cada vez que oigo expresiones como "Para mí mi familia lo es todo", "Nada hay por encima de la independencia de mi país", "Sin la caza no soy nada", "Mi prójimo.. , los demás.., mi pueblo lo son todo..", "Eres la razón de mi vida", "Mi vida es mi trabajo", "El tenis es la vida", "Todo es ajedrez", "No hay nada más importante que los toros", "El Rock es la vida" ....las escucho con diferente actitud. Crítica. Siempre. Pero relativa. Diferenciando el respeto a la idea de que para cada individuo TODO puede significar cosas distintas de lo que constituye en sí misma esa causa o razón de existir. Ese respeto es total y sin embargo no lo es mi respeto para cada causa.
He entendido que para Berengario aquella biblioteca era el mundo completo, y lo que me quería decir "Men in Black" cuando Will Smith abría la puerta de la consigna y se le abría ante si un mundo mayor o cuando el marciano jugaba a las canicas con nuestro universo. He aprendido a entender que a Lord Jim su honor le fuera suficiente, que al Samurai de la película cada flor de almendro le pareciera perfecta, a respetar que al protagonista de "Cinema Paradiso" pudiera parecerle que no hay nada salvo el cine en el mundo, que ya solo eso puede llenar una vida, que nada hay importante realmente fuera de ello.. aunque antes esa sencilla idea me pareciera pobre y poco ambiciosa intelectualmente. ¿Como puede ser algo tan mundano como el cine TODO para nadie? (O escalar, o escribir, o el ejército, o sus alumnos, o su arte, o su afición, o su equipo, o su religión, o su hobby, o el escultismo, o la ley, o la música, o su partido, o sus principios e ideas, o su pareja, o sus sueños, o su profesión, o la amistad..) ¿Como pueden cosas tan insignificantes comparadas con la TOTALIDAD del universo ser un TODO para nadie?.
Pues si. Pueden. Una sola flor, una palabra, una persona, una vida.. puede ser TODO. Y de hecho lo es en si misma.
Esta es la historia de un
político desconocido. Uno que estaba en el sitio y momento oportuno cuando los
gurús de su partido decidieron que hacía falta una cara joven. El partido
político estaba en plena crisis. Sus votantes no dejaban de emigrar a otros
puertos y en un nuevo análisis sesudo basado más en el marketing que en la
esencia y las ideas se consideró fundamental poner al frente del barco a un rostro carismático, simpático y fotogénico. Ya veríamos luego lo de las ideas, el programa y eso, pensaron. Y él pasaba por allí en ese preciso instante. Como anillo al dedo. Lo manejaremos bien.
Así que ahí estaba nuestro
protagonista, ensalzado a la cumbre de su organización por su cara bonita, literalmente.
Oyó cánticos de sirena
durante meses. Es difícil resistirse a la entrenada y profesional llamada de la
adulación. Y Pedro (nombre ficticio) se equivocó. Igual que los que le auparon lo
hicieron por razones espurias sin hacer un buen análisis de la realidad y basando
su decisión meramente en la creencia de
que los votantes eran gilipollas y votarían a alguien solo por ser guapo, joven
y resultón, él se creyó lo que no era. Se convenció a sí mismo de que aquel
culto al líder era real y de que sus seguidores ejercían de tales ciegamente atraídos
como ratones al flautista de Hamelin por sus encantos hipnóticos. De verdad
creyó sinceramente que tenía algún talento político más allá de su sonrisa y su
altura corpulenta.
Nombró a su amigo íntimo, su
mano derecha, su portavoz. Y este hizo lo que se esperaba de su cargo: mostrar durante meses a voces su ciega adhesión al líder, serle leal ante todos, unir su destino al suyo
hasta la muerte, hacer de vocero de sus instrucciones multiplicando incluso el
volumen y la intensidad de sus mensajes. En la errónea creencia de que contentaba a los que le habían puesto allí, que era para lo que estaba (eso era lo único que tenía claro, al menos en aquello no se engañaba, él era un hombre de partido, disciplinado y obediente), lanzó soflamas en las que no creía, repitió lemas, que le pasaban en argumentarios ajenos a su forma de pensar. Hasta la saciedad. De tanto repetirlos ante las cámaras podía habérselos incluso creído pero no llegó a hacerlo nunca. Simplemente los repetía. Hacía lo que le decían. Lo que se esperaba de él. Ni más ni menos. Hizo los acercamientos que le indicaron.. Y todo eso fue paradójicamente (para los ingenuos) su perdición.
Porque entonces un día de repente sobró. Se había convertido en una amenaza por hacer precisamente lo que se le había dicho que debía hacer. Por acercarse a quien no debía aunque no hubiera sido idea suya. Por repetir los lemas que otros le habían redactado. Y tal
como lo habían puesto ahí, quienes de verdad mandaban en el partido lo
quitaron, defenestración humillante incluida. Se volvió un deshecho, un paria de que apartarse lo antes posible para evitar el contagio de la imagen a su lado. Ya nadie quería que le pudieran hacer una foto incriminatoria junto a él. Era de pronto alguien de quien prescindir para pasar página simbólicamente. Un sacrificio irrelevante que ofrecer al altar de los medios de comunicación para dar a los supuestos gilipollas de los votantes una cabeza concreta que clavar en una pica.
.. Y Pedro miró a su
alrededor sorprendido. Su principal impulsora le apuñalaba por la espalda, los
que le animaron a iniciar su carrera en alta política le volvieron
interesadamente la espalda para que nadie pudiera decir que un día fue de los
suyos, su principal amigo, su portavoz, vio venir el frío de los malos tiempos
y le traicionó pasándose al otro bando para no perder las habas. Sin el más mínimo esbozo de vergüenza. El que gritaba el doble de alto los lemas de su jefe gritó los contrarios en pocos días y justificó su postura en que estaba equivocado. Y así dejó solo a su amigo.
La confusión era enorme. Pedro estaba en shock. Aquello no le podía pasar a él. ¡Pero si hasta ayer había tenido
el apoyo y la lealtad inquebrantable de toda la organización! ¡Traición! -se dijo-. Así que siguió
engañándose creyendo que eran los demás los equivocados, que había justicia en
el mundo y que el karma colocaría a cada cual en su sitio devolviendo las cosas
a sus justo lugar. Y en un acto de coherencia de cara a la galería dimitió dejando el puesto para el que lo habían votado renunciando al sueldo que llevaba aparejado. Creía que con eso ganaría legitimidad ante alguien por honrado. Que las masas valorarían el gesto. Al paro. Su esposa le miraba asustada por su futuro mutuo en lo material. Luego abundó en su miseria de autoengaño y pensó que las bases, la militancia, estaba con él y le devolverían al sitio del que nunca debió salir. Y anunció a bombo y platillo que volvería a por lo que era suyo, pero la sala estaba tan vacía que las palabras retumbaban en las paredes. Y en su ceguera los ecos le sonaron a aclamaciones, a vítores y a peticiones de regreso salvador. Entre todos la mataron y ella sola se murió. Y no hablo de Pedro. Sino de la división lograda en su organización por todos los intervinientes en este vergonzoso proceso. Y así sus enemigos, los de fuera (Pablo -nombre ficticio- incluido) y los de dentro, se frotaron las manos hasta quemárselas de gusto. Algunos simplemente se sentaron a ver pasar los cadáveres de sus adversarios ante su puerta. Y el espectáculo les divirtió. No me dio ninguna pena. Este negocio es así. Tristemente... Miedo me da lo que viene. y ya.
Si desde lejos alguien hubiera visto la escena le hubiera
parecido extraña con aquel calor, pero hacía años que no había nadie más para
verla ni extrañarse aparte del propio anciano que la protagonizaba. Ese día en
la granja los grandes portones de la habitación de Fabién estaban abiertos de
par en par dejando entrar el sol castigador violento hasta la cama donde él
reposaba. Horas antes se había levantado en un postrero esfuerzo para dejarlos
así y luego había vuelto a tumbarse desnudo sobre ella para recibir sus rayos y
hablar en voz alta consigo mismo. La postura elevada por los almohadones
permitía mirar directamente al exterior. La visión era la de un viejo cuerpo correoso muy moreno, arrugado, delgado y reclinado sobre la cama blanca bañado
por el sol abrasador. La de unos ojos vivaces aún pero cansados como luchando por mantener sus parpados abiertos
para que el azul de sus pupilas se pudiera seguir posando en el techo y en las
paredes. La del sonido en murmullos de una voz que se dirigía a su propio dueño
en conversación amena. Una imagen que si no hubiera sido por la paz que
transmitía se hubiera dicho propia de un demente.
Aquellos ojos se habían paseado durante horas tranquilamente por
las cosas, los objetos a su alrededor. No haciendo recuento ni revisando nada.
Solo posándose lánguidos sobre ellos, como habría hecho una mariposa. Sin orden
concreto pero sin desorden. Uno tras otro. Y luego, hacía ya mucho rato, se
habían dirigido a aquellos ventanales abiertos del suelo al techo y allí seguían
desde entonces, contemplando el paisaje que se veía por el vano.
Ese era su último deseo en aquella soledad. Quería
sentir, aunque le doliera. Aquello también era sentir y lo necesitaba. Igual
que sentía que necesitaba aire aunque fuera irrespirable. Quería ver el sol y el cielo azul. Aunque quemara sus viejas arrugas. Quería ver
su granja. Le hubiera gustado ver a su madre y al señor Lucién haciendo sus
tareas ordinarias allí fuera. O siquiera oír sus voces haciendo tareas cotidianas tal como las atesoraba entre sus recuerdos. Las echaba tanto de menos.
Se moría. Pero quería ver por última vez antes de expirar aquel
paisaje que aunque desde hacía ya mucho tiempo estaba destrozado el recordaba
una vez fértil y hermoso. Era el único que conocía. Eran sus vistas. Su vida.
Aquel delgado cuerpo sin ropa alguna medio sentado y medio
tumbado sobre la cama guardaba un cerebro aún lúcido que se daba cuenta de lo
que le sucedía. Llevaba años esperando ese instante postrero. Era mucho más
viejo de lo que alcanzaba la media de sus congéneres pero él no lo sabía.
Estaba enfermo desde hacía mucho tiempo y los años habían ido pasando. Había
tenido una vida plena, pensó. Y larga. Creía haber dejado cerrados al menos los
pocos temas que tenía para cerrar antes de irse. En realidad daba igual si la
había aprovechado o no, pensaba. Esas habían sido sus cartas y las había jugado
como había podido. Era una gran mentira aquello de hacer de tu vida el mejor
verso. Solo puedes limitarte a vivir. Punto. Y él lo había hecho. Nada más.
Había pasado por aquí como era su obligación por haber nacido. Ya era hora de
partir. A lo lejos se veían azules entre brumas de calor las hileras de
montañas unas tras otras. Recordaba. Y sus recuerdos curiosamente no eran de lo
reciente. De los últimos tiempos solo guardaba un cierto calor agradable de las
charlas sobre sus abejas con aquel joven a través de su viejo ordenador. El
resto de recuerdos cercanos eran suficientemente solitarios y tristes como para
que su cerebro los aparcara por rutinarios para no clasificarlos entre los
depresivos. No. En estos momentos, con el sol ardiente quemando su piel
arrugada y vieja sobre aquella cama para sentirse vivo por última vez aunque
fuera a través del desasosiego del calor intenso, su recuerdo se volvía a sus
pocos momentos de plenitud y felicidad. Al recuerdo ya muy lejano de la hierba
fresca bajo los pies y el agua fría en los labios. Al de una ramita de espiga
en la boca mientras tumbado boca arriba en el prado miraba las estrellas. A sus
abejas. Al del mar aún no crecido ni invadiendo las calles de las ciudades costeras.
Al perfume de su madre. A la ensoñación sobre su supuesto padre. Al de los
consejos del único progenitor real que había tenido. A su infancia.
El mundo era una mierda y estaba loco. Se dijo. La muerte era la
verdadera reina de la vida y era la única que lo sabía. Mientras tanto los
seres vivos deambulábamos zafios por aquí ingenuamente creyendo que lo estábamos y que
éramos los protagonistas de algo.
No sabía si había una vida después. No tenía grandes esperanzas
puestas en ello. Le hubiera gustado creerse la fábula de que allí, en algún
sitio se reencontraría con su madre y el señor Lucién. E incluso, en su
delirio, con su idealizado padre en lugar de con el verdadero. Al fin y al cabo
¿Por qué no? El delirio era el suyo y Dios era omnipotente según había
dicho una vez el párroco en la iglesia hacía ya una eternidad.
En ese momento se percató de que divagaba en sus pensamientos y
de que era el momento.
Todo estaba dispuesto. Solo restaba rendirse. Partir por fin.
Descansar. Era extraño. No se lo había imaginado así. Con tiempo para
despedirse y nadie de quien hacerlo. Con tranquilidad casi irritante para darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Se
apagaba. Por una parte no quería terminar, por otra se sentía cansado y tenía
la curiosa creencia de que se lo debía a alguien. Alguien que quizás esperaba
que él se fuera para venir al mundo. Ya le tocaba retirarse. Otra vez divagaba.
Oía su propia respiración. Lenta. Suave. Ligeramente ronca. El aire
entraba y salía de sus pulmones despacio y caliente. Apenas sentía ya el calor
abrasador quemándole la piel. Su rictus no cambió. No hubo sonrisa provocada por un último pensamiento feliz ni nada parecido. No hubo tampoco estertor agónico
ni doloroso, ni dolor agudo en el pecho, ni gesto violento, ni arquéo de la espalda, ni tensión final, ni manos engarfiadas. No
intentó aferrarse a la vida ni renunció a vivir. Solo se acordó en el último
instante de sus abejas. Solo cerró los ojos y se fue.
Fuera de la habitación, a la sombra, los panales bullían de
actividad a esa hora. La colmena volvía de una de sus racias asesinas. Un
cuervo que se había acercado demasiado había sido esta vez su víctima. En este
momento del día, como cada día, se disponían a hacer sus tareas normales
libando y polinizando las flores de la zona. Ya nadie las cuidaría.
Sabían cuidarse solas.
- Me alegran estos encuentros periódicos Arioc -dijo el ángel.
- Si, aunque nos hayamos acostumbrado a ellos desde hace tantos miles de años, lo cierto es que son necesarios para el equilibrio interno y yo los echo de menos cuando por alguna razón se retrasan -respondió el aludido.
- ¿De qué te apetece que hablemos hoy? -inquirió Ismael mirando con gesto displicente desde su atalaya privilegiada sobre la humanidad.
- Propón tú el tema -dijo el demonio-, ya que me has hecho subir es lo mínimo.
- Reflexionaba hace unos días sobre los cazadores. Los hay de dos tipos: aquellos que disfrutan con el hecho mismo de la muerte y los que lo hacen con el acecho. Para los primeros la persecución de la pieza es un precio a pagar, a veces incluso incómodo. Les basta con ese disparo último. Les basta con la muerte. Para los segundos lo de menos es el resultado final. Lo importante es el seguimiento en si mismo, las huellas, los rastros, la jornada, el compañerismo, sentirse vivos formando parte de la naturaleza.
- Interesante -apostilló Arioc arrellanándose para buscar la postura más cómoda de cara a una conversación inteligente-. La categorización entre procesalistas y finalistas. El eterno dilema que tan bien supo reflejar Kavafis en su poema.
- No hay juicio en mi elección del tema de hoy.
- Por supuesto. Esa es la regla de nuestras tertulias -confirmó el demonio.- Nada de bien ni mal, nada de opinión.. únicamente mirar a los humanos y tratar de entenderlos. - Pero también me he dado cuenta de que esa no es una clasificación que valga siempre -reflexionó-. Nadie concibe una corrida de toros que sólo consista en la espada matando al toro. La esencia es el camino hasta ese momento. - Pero es inconcebible sin el resultado final ¿O no? - Ni nadie entiende a un opositor que solo estudie sin buscar el aprobado- rió Ismael. - Muy cierto.
- Me he fijado en los dos tipos de amantes que tienen estos humanos. Responden a las mismas categorías: Los seductores que gozan del placer del reto hasta la consumación y los que se ven obligados a ello para conseguir lo que realmente quieren. Esos que solo quieren el placer postrero.
- Curiosa comparación Ismael. Efectivamente unos son cazadores dedicados al proceso, hedonistas que disfrutan más del camino que del premio. Otros hacen lo que sea, aunque no disfruten con ello, con tal de obtener aquel, que es verdaderamente la esencia de su deseo...-se detuvo un instante-. Pero es que estarás conmigo -prosiguió al cabo de un momento- en que es una meta poderosa en sí misma sin necesidad de más acompañamientos ni previas trivialidades. - Eso encierra juicio por tu parte, creo. Y justifica a los violadores y los malos amantes que no quieren preliminares -rió el ángel abiertamente. - Jajajajaja. Es verdad. Es difícil no caer en esa tentación. Al fin y al cabo soy lo que soy. Pero a mi no me engañas, son muchos años juntos;.. porque tú simpatizas con los primeros. - Puede ser -reconoció- ¿Crees que son los mismos que encuentran mayor placer en documentarse para escribir un libro que en llenar de palabras las páginas en blanco una vez encontrados todos los datos? - O los que tocan el éxtasis mientras preparan un viaje durante meses soñando con los lugares que visitaran y cuando están allí sólo sienten la victoria de haber vencido sus miedos o de haber alcanzado sus metas. - Piensa en los coleccionistas. Son ejemplo de los primeros en su mayor parte. Cuando completan sus colecciones las almacenan en sus cajones, sótanos y armarios y sólo de vez en cuando las sacan para su disfrute, o, expuestas, no las hacen apenas caso. Con lo que costó conseguir cada pieza... - .. Te entiendo- afirmó Arioc-. Encuentran el placer en el itinerario, en el reto de conseguir sus codiciados elementos. No tanto en tenerlos en sí mismos. - Y los que esperan meses y años una nueva obra de su autor favorito, de su torero, de su cineasta.. - O los que sueñan con premios y prebendas y una vez las obtienen no las gozan como las gozaron en su imaginación previamente cada noche al acostarse. - Efectivamente. - Ese es otro buen tema. Otro día deberíamos hablar de la frustración de las expectativas. - Ciertamente. - ¿Y al cabo..no es esa la diferencia con mayúsculas entre unos hombres y otros? ¿No ha sido la que los ha distinguido durante eones de tiempo? ¿Esa que separa entre los que sólo tienen por meta la muerte (para bien o para mal, para la esperanza o la desesperanza) y los que son conscientes de estar viviendo la vida en cada momento sea cual sea el destino que les espera luego? Y ya.