viernes, 12 de agosto de 2022

EL AKELARRE

 

Una vez al año, el día de la romería, el ayuntamiento contrataba un volquete de putas para que los quintos se las follaran. No se trataba del acto bestial que en un principio pudiera parecer. Al hacerlo cumplían con la tradición. Cada muchacho engalanaba el cabello de la suya con delicadas flores silvestres antes de follársela contra la estatua del Cristo en la cima del monte que daba sombra al pueblo. Nadie recordaba ya cuándo ni cómo había empezado aquella bonita costumbre pero todos estaban de acuerdo en anclar su origen ancestral en la noche de los tiempos, que era una frase que usaba la maestra y quedaba bien en los folletos promocionales. La fecha festiva ya era consustancial a la tierra. Las viejas subían pronto por la mañana para coger sitio desde el que ver el espectáculo sin estorbos. Los chavales, nerviosos, se adecentaban para la ocasión con sus mejores galas. Aquella ceremonia, que antes vivieran sus padres y antes aún sus abuelos, marcaba su admisión en el mundo adulto. El rito iniciático había sido estudiado por sesudos analistas universitarios venidos de lejanas partes del mundo que la habían descrito en sus libros como "expresión tradicional agraria de una sociedad rural que alejada de las tendencias y modas retiene sus raíces como refugio para no vaciarse totalmente". 

Los jóvenes se situaban en derredor de la estatua ante la espalda de sus respectivas furcias. En un momento dado estas se adelantaban y apoyaban sus manos en la base. Y así, como radios de una rueda, mirando hacia la piedra, las piernas tensas y ligeramente separadas, ancladas firmes al suelo, se doblaban perezosas y oferentes. Entonces ellos, los quintos de cada año, empezaban desde atrás de manera simultanea con el gesto tradicional de subirles las faldas para descubrir al aire sus nalgas. Se formaba de esta manera un hermoso redondel de lunas y cachetes blancos. Luego, al son del tamboril, se agarraban a sus caderas y encajaban despacio en ellas dibujando un segundo círculo místico de culos pálidos. Las madres aquel día competían entre sí con codazos cómplices y se decían unas a otras "Mira lo bien que se folla a la suya mi chaval." y jaleaban con gritos animosos a los protagonistas de la liturgia hasta que se descargaban. La multitud batía el suelo con los pies haciéndolo retumbar y diríase que las cuevas profundas que configuraban el interior de la montaña devolvían el eco. Así la misma tierra participaba de la ceremonia con su latido. Mientras duraba el acto algo había sin duda de esotérico en la onírica escena. La danza giróvaga, casi hipnótica, de aquella maquinaria bombeante se asemejaba a un baile. Era como el trigo movido en el campo por el viento, como la ola que hacen los aficionados en un estadio. El murmullo musical de la viejas junto al movimiento sinuoso y cada vez más acelerado de los culos de los chicos, que en un momento dado siempre terminaba acompasándose de forma sucesiva como los pistones de un motor, producía un cierto grado de alteración de los niveles de conciencia y de la de la percepción por los sentidos en quien observaba desde fuera sin poder despegar su mirada de lo que estaba pasando en aquel círculo doble. Era costumbre acompañar los empujones finales de los folladores con una especie de cantinela rítmica compartida por la multitud de manera sincopada. Esta se enfervorecía aullando cada vez que uno de los quintos finalmente se corría, se subía los calzones, se volvía a saludar y acababa así su participación en el evento. Uno tras otro se iban apartando de este modo del animal hecho de espaldas que formaban.

- ¡Pero esto es cosificador! - le dijo en una ocasión asombrado un turista de la ciudad al cura del pueblo.

El hombre de iglesia, le escuchó sin hacerle mucho caso mientras daba palmas al son de los empujones. Junto a ellos la maestra miraba 
orgullosa a sus antiguos alumnos desempeñarse con holgura.

- Son cosas de chiquillos -respondió el sacerdote sin mucho interés alzando las manos para aplaudir por encima del gentío-, tradiciones que hay que respetar. Es la sal de la tierra.

- ¡Pero..! - volvió a quejarse el forastero mientas unas fuertes manos lo arrastraban fuera del claro de la romería formado alrededor del Cristo de piedra.

Los niños tenían prohibido estar en primera fila para no distraer, pero no asistir a la fiesta. Mientras se lo llevaban cantaban el viejo repiqueteo compuesto un siglo atrás para ocasiones como aquella: "Los de fuera callan y dan tabaco, los de fuera callan y dan tabaco.."

Cuando se alejaban el sonido de la tierra y de la gente del pueblo cesó. Se hizo el silencio durante un minuto. Nadie se movía. El telúrico ritual anual había terminado. Una vez más como cada primavera.

Nunca volvió a saberse del visitante.

Y ya.



miércoles, 27 de julio de 2022

LA FÁBULA DEL ROBLE Y LA CAÑA


Siempre me pregunto ¿Qué es mejor: tener un accidente de tráfico en el que llevabas tú la razón o no tenerlo aunque tengas que ceder el paso a un infractor?¿Dejar claro quien tuvo la culpa de algo o encontrar una solución a un problema?

Pues depende. Hay ocasiones en que no hay que dar un paso atrás en la defensa de principios o intereses, pero otras en que lo inteligente es hacerlo en bien de la solución al conflicto..

La cuestión al abordar un problema no consiste tanto en dejar claro quien tenía razón o quien tuvo la culpa, como en resolverlo. Y sin embargo ante cualquier clase de problema hay dos tipos de reacciones y por tanto de personas. Están los "prácticos" y están los "legalistas". Están los que se orientan a solucionar la cuestión y los que se focalizan en determinar quién tiene razón (o mejor dicho a demostrar que son ellos los que la tienen) o quien tiene la culpa. A los primeros les da igual lo que diga la norma pues entienden que esta está al servicio del que la crea, y por tanto lo importante no es quien la cumple o la incumple sino cual es el problema y cómo solucionarlo. Ya buscarán luego responsabilidades, ahora se centran en solucionar el asunto. Ante una disputa o un tema en discusión los unos se preguntan cómo solventarlo y los otros de parte de quién está la ley. Los primeros son personas que rentabilizan su tiempo, que son eficaces, que se orientan al resultado final, que ahorran tiempo y dedicación porque valoran lo que vale. Los segundos dan más importancia a hacer ver que tenían la razón en la discusión aunque esta se encone y no se solvente la cuestión.  Lo importante para ellos es no tanto que el conflicto se solucione tanto como imponer su punto de vista como solución aun a costa de que esta no se admita y por tanto no se resuelva el tema. Los primeros ceden en sus posiciones y son negociadores a cambio del ahorro de tiempo y esfuerzo. Usan sus recursos rentablemente. Tiene claro lo importante. Los segundos se enquistan en lo accesorio y queman sus recursos inútilmente con una alta ineficacia. Aquellos son más prácticos, realistas, moderados, orientados al resultado. Trabajan con el "ser" (cómo SON las cosas). Estos más "idealistas" en el peor sentido del término. Trabajan por modelos, con el "deber ser" (Como tendrían que ser las cosas aunque no lo sean). Tienen a los primeros por pusilánimes en la defensa de sus derechos y se agarran a las normas como elementos sagrados (siempre que les den la razón). Ellos parten de que lo fundamental es defender tu postura y "ganar" la discusión y no tanto lograr una solución satisfactoria y estable. Los primeros son pragmáticos y directos, ejecutivos y gente de acción. Los segundos gustan de hablar antes que de hacer.

Los primeros suelen ser asertivos, positivos en sus formulaciones, relativistas, constructivos, tranquilos y moderados. Suelen tener un ritmo vital más relajado y, en general, ser más felices. En los segundos a menudo vemos enfado y tensión, actitud defensiva, obsesión y pérdida de tiempo que lleva al estrés. Son más competitivos, revanchistas y dogmáticos en sus afirmaciones. No ceden. Se suelen creer en posesión de la verdad. Usan del "Te lo dije" o del "¿Ves como tenía yo razón?" antes de usar el análisis del problema para la búsqueda de la mejor solución. En ellos se localiza frecuentemente un deseo de desahogarse y prevalecer en la discusión antes que de encontrar una solución al conflicto. Y una gran negatividad. A menudo tras esta actitud se oculta un cierto sentido de inferioridad que sale a la luz en forma de rigidez en las ideas y de actitud a la defensiva. Con frecuencia adoptan esta postura para evitar el conflicto que nunca conciben en forma de potencial colaboración sino siempre en términos de enfrentamiento y batalla que uno ha de ganar y otro perder. Se refugiar para ello en la norma como escudo tras el que parapetarse para no tener que interlocutar. Son los litigadores, los haters que pueblan las redes corrigiendo a desconocidos, etc.

Los tergiversadores confunden intencionadamente, con ánimo a su vez de manipular, las posturas y actitudes de los orientados a la solución de los problemas con las de los "apaciguadores" y  falsos pacificadores cedentes de manera gratuita. Negociar en busca de la mejor solución en cada caso no equivale a renunciar a la defensa de tus intereses, sino a actuar inteligentemente asumiendo que nadie va a ganar si no ganan todos un poco. Y su existencia y defensa de su técnica no implica por otra parte que no haya ocasiones en que no deba cederse en absoluto. En términos prácticos suele conseguir mejores resultados, incluso para los propios intereses también, la primera que la segunda postura.

Y todo ello vale igual para el debate político que para una discusión de pareja, para un tema de tráfico que para una cuestión de diplomacia internacional o una venta comercial.

Y ya.

La vecina tiene la música muy alta.
- Hay que poner una queja, no tengo por qué aguantar esto,
 los estatutos de la comunidad me apoyan. Y si no, llamo a la policía.
- Pero.. ¿Le has pedido que la baje?


lunes, 4 de julio de 2022

LA SUBLIMACIÓN DEL AMANCEBAMIENTO

 

Casablanca, Memorias de África, Los puentes de Madison, El paciente inglés, Lo que el viento se llevó, El cartero siempre llama dos veces, Perdición, Las normas de la casa de la sidra, Titánic, Breve encuentro, Prueba de vida, Infiel..

¿Qué tienen en común todas estas películas?

A primera vista parece evidente; Todas estas cintas han pasado a la historia como obras culmen en sus respectivos géneros (Melodrama, negro..), pero sobre todo como cimas del cine romántico, configurando algunas de las parejas más hermosas del cine de amor de la historia, y han demostrado ser la puesta en celuloide de muchas fantasías femeninas. Pero hay algo más que todas ellas tienen en común si te fijas un poco:...

..Todas ellas giran en torno a un triángulo amoroso. Todas ellas tratan de la aparición de un tercero en la vida de un matrimonio y de como ella, que es la que está casada (o prometida como en "Titánic" o "Las normas.." ), relaja su fidelidad y sus votos por vivir esa "historia de amor" (Cierto es que suele ser por macizos espectaculares por los que se entiende el relajamiento).

Karen Blixen está casada con el Barón que la da el apellido noble en "Memorias de África", y lo sigue estando mientras tiene su affaire con Dennis Finch Hutton, Meryl Streep (que parece haberse especializado en ese papel) duda en "Los Puentes.." si bajar la manija de la puerta de la furgoneta y huir con Clint Eastwood que la espera bajo la lluvia mientras a su lado su marido, ignorante de lo que está pasando como buen cornudo gris, se pregunta qué hace ese tipo que chorrea ante su vehículo, la Bergman lleva en "Casablanca" el anillo del héroe de la resistencia Lazslo cuando entra casualmente en el Rick´s y ve a Bogart, en Titánic ella está prometida y su pareja la lleva de crucero a Estados Unidos y es ahí donde conoce al personaje de Di Caprio. 

Es la vieja historia de la traición de Lancelot a Arturo con Ginebra. Nada nuevo bajo el sol de la literatura y las historias románticas.

En ellas sus protagonistas masculinos siempre son muy guapos y muy novedosos, todos muy tentadores y paradigmas de la aventura, todos con mucho carisma y mucha personalidad, independientes, duros.. Y sobre todo irresistibles para restar culpa a las mujeres destinatarias de su atractivo, quienes se nos presentan carentes de voluntad y resistencia ante tales rasgos. Son sujetos con un atractivo que justifica la pasión ante la que nada se puede hacer. 

Pero todos ellos eran ese tercero que si fuera una mujer (Véase Mogambo, Atracción fatal o Seven Year Itch) sería tratada bajo otro prisma moral no tan heroico. Todos esos brillos de sol en el pelo sobre la sabana nos hacen olvidar a veces que mientras lo hermoso del paisaje y las palabras pasan ante nuestros ojos hay un marido en alguna parte que confía en que su esposa esté cumpliendo el voto de fidelidad que le ha dado. Y resulta curioso que tramas en el fondo consistentes en lo que toda la vida se ha entendido como una deslealtad y una traición como es el adulterio, terminen convertidas, si son protagonizadas por mujeres y por mor de la belleza de las imágenes y los paisajes, en paradigmas del amor verdadero. Que sus protagonistas (ellas sobre todo, pero en realidad la pareja) queden para la historia como iconos del querer a alguien, que se imprima le leyenda, lo suave y hermoso, obviando la historia de fondo, que el marido en todas quede cuando menos como un aburrido comparado con el héroe, o peor: como un tipo tan anodino que casi merece que le pongan los cuernos y más por agravio comparativo con el atractivo amante. O incluso, como en "Casablanca", que el que quede bien sea el tercero por dejar seguir el matrimonio adelante como en un acto de renuncia y sacrificio, dadivoso, generoso y altruista por su parte.

A lo largo de la historia del cine las infidelidades de ellos han sido retratadas como abusos que señalar (La tentación vive arriba, El apartamento,..) en defensa de la pobre esposa abnegada atacada por la "querida" invasora y traicionada por el marido putero, mientras que en el caso contrario Hollywood no solo ha sido mucho más permisivo sino que ha incluso sublimado la cuestión presentándola como algo hermoso y dando cuerpo a la fantasía y a la ensoñación que muchas mujeres desearan protagonizar durante décadas y aún hoy todavía; ser raptadas de un matrimonio aburrido por un caballero andante exótico que llegara de lejos. Tal vez esta diferencia de trato en la ficción nos debería hacer pensar en las preferencias del público y en la relatividad moral de las opiniones sobre los actos según sea quien los lleva a cabo. Hollywood no ha perdonado las infidelidades masculinas nunca, retratándolas como causas de maldad y ejemplos de actitudes criticables, mientras que las femeninas no solo las ha suavizado sino que las ha convertido en ideal de amor romántico hasta el punto de hacernos olvidar que en rigor el comportamiento era el mismo en un caso y en otro. Por esta visión hermosa del descubrimiento del amor verdadero tras caer en la cuenta del error cometido con el matrimonio previo, durante décadas la infidelidad femenina simplemente no ha existido y parecía que los únicos que tenían amantes eran los maridos ya que si eran ellas se trataba siempre de una aventura comprensible, una pasión irrefrenable, algo bonito, una atracción irresistible. Una amante era una cualquiera y una mantenida, mientras que un amante era un aventurero romántico por el que todo merecía la pena ser arriesgado. Una canita al aire de él era un reprobable acto machista, era tener un lío, era "engañar" a la esposa, una traición y una deslealtad, pero una aventura de ella era un romance, una relación, un affaire, a lo sumo tenido por un desliz cuando era moralmente juzgado.. y tenía siempre un componente romántico o una compensación merecida por el sufrimiento mismo de ser esposa encerrada en una rutinaria y aburrida vida marital. Si era él era lujuria, si era ella era amor y seducción. En un caso se trata de un asunto de propiedad e interés egoísta (genital o cerebral y por lo tanto menos perdonable),en el otro es una cuestión de sentimientos y corazón (más comprensible y justificable). Si lo hace él es un engaño, si es ella es una aventura romántica que merece ser vivida al menos una vez en la vida para saber lo que se siente.

Ese desequilibrio en el tratamiento del asunto por parte de Hollywood contrasta evidentemente con la realidad, en la que durante siglos el perdonado socialmente por el "desliz" ha sido él y ella la adúltera lapidada. Hay algo de justicia poética histórica en esa forma de resarcimiento en la ficción. Tal vez las cosas se compensen solas en la macrohistoria. Pero vete tú a explicarle eso a la apedreada o al cornudo gris que hace como que no se da cuenta de que la mujer a la que quiere duda si abrir o no la puerta de la furgoneta cada vez que ella vuelve a casa tras uno de sus deslices.

Y ya.

(Pocas veces, pero sí algunas, el cine ha tratado el adulterio con equilibrio en su juicio moral respecto a ambos sexos: La jauría humana, In the mood for love, La burla del diablo, Encuentros en la noche .. son ejemplos de esta excepción.)

martes, 28 de junio de 2022

CUANDO TODAS LAS CANCIONES HABLABAN DE TI

 "Rose-lipped maidens, light foot lads"

A.E. Hausman

"¿Qué te pasa? chiquillo ¿Qué te pasa?
Me dicen en la escuela y me preguntan en mi casa.
Y hasta ahora lo supe de repente, cuando
oí pasar la lista y ella no estuvo presente.
La de la mochila azul, la de ojitos dormilones.
Me dejo gran inquietud y bajas calificaciones.
Ni al recreo quiero salir, no me divierto con nada.
No puedo leer ni escribir.
Me hace falta su mirada.
De recuerdo me quedan sus colores,
en las hojas del cuaderno
dice "amor" entre borrones.
Yo quisiera mirarla en su pupitre
porque si ella ya no vuelve mi salón será muy triste
."

No era la chica más hermosa pero a mi me lo parecía, y a los 17 años estuve enamorado de ella hasta las trancas. Tenía unos ojos almendra y un kiki supergracioso que coronaba su melenita. Un flequillo simpático y una risa plateada que era lo que más me hacía derretir. Era una carcajada franca, ligeramente masculina. Una pequeña explosión como de quien no puede contener la risa en la boca y se le escapa un poco más alta de lo que le hubiera gustado. Reía con toda la cara. Me pasé aquel año escribiéndole poesías y dibujándola sin atreverme a decir lo que sentía por ella. La miraba embelesado cuando la tenía unas filas delante y ella no sabía que la observaba en clase, y en las ocasiones en que la tenía detrás en el pupitre justo a mi espalda estaba nervioso esforzándome en no hacer nada que pudiera parecer ridículo a sus ojos. Como todos los enamorados, con 18 años flotaba en el aire esperando verla a la mañana siguiente. Oía canciones en bucle y creía que hablaban de mi.

"Una calle de París
No es tan sólo oro lo que allí perdí,
Una apuesta al corazón
Nunca juegues si sólo queda tu honor.
Y ahora hay una habitación
Con un cuadro y un colchón.

Una calle de París
Su recuerdo, todo lo que conseguí
El adiós de una mujer
Se llevó la paga, el vino y el placer.
Y en mi vieja habitación
hay cortinas para que no entre el sol,"

Una calle de París
Duncan Dhu

Soñaba tan solo con ir de la mano con ella. Un día reuní valor y le pedí salir conmigo pero me dio calabazas. A ella le gustaba uno de mis amigos. Fue una época maravillosa.

"I can live

with or witout you."

-U2-


Mi hijo tiene ahora aquella edad o un poco más y sale con una chica. Y yo no puedo más que morir de envidia recordando lo que se siente con esos años.

...Jóvenes doncellas de labios rosados, muchachos de pies ligeros.


"¿Qué tenéis contra la nostalgia?"

Romano -La gran belleza-

sábado, 18 de junio de 2022

EL FOLLADOR INMORTAL Y SUS EXTRAÑAS TEORÍAS

"NEW JERSEY POST: Hoy entrevistamos al señor McLeod, Connor McLeod del clan McLeod a orillas del lago Shinnan. Señor McLeod ¿Es la inmortalidad tan deseable como los mortales imaginamos o la tenemos idealizada?

CONNOR McLEOD: En mi caso sin ninguna duda. Si le hace esa misma pregunta .. que le voy a decir.. al conde Drácula por ejemplo, igual le dice otra cosa. También hay elfos muy quejicas que llaman a la muerte "El don" como si fuera un regalo que diera Dios a los hombres y a ellos los condenara a un eterno deambular aburrido por la existencia y los sucesivos siglos. Pero yo no. A mí me gusta.

N.J.P.: Usted ha visto siglos de cambios ¿A cual de ellos le ha costado más acostumbrarse?

C. McL.: Pues le va a sorprender. Parecería lógico decir que a los avances tecnológicos o a los cambios en los usos sociales a lo largo de todo este tiempo, pero le diré que lo que me tiene completamente descolocado es la evolución que ha habido en torno al sexo.

N.J.P.: ¿El sexo? Pues si, efectivamente, he de reconocer que me sorprende su respuesta. ¿A qué se refiere? 

C. McL.: Tiene que tener en cuenta que aunque ahora estén acostumbrados a lo contrario, la idea de placer femenino para mí no es algo natural sino que he tenido que aprenderlo. Los cambios en ese aspecto han sido absolutamente revolucionarios en estos últimos siete siglos. Cuando yo descubrí el sexo la mujer era poco menos que una cosa sobre la que los hombres se descargaban procurándose placer. Era un placer urgente, inmediato, improvisado e instintivo. Importabas tú, ella no era nada. Ella no importaba. Así había estado siendo desde hacía milenios y siguió siendo así hasta hace muy poco e incluso sigue siendo así para mucha gente en muchos sitios del planeta. Eso es algo que ustedes apenas valoran.

Hace solo unas décadas, tras decenas de miles de años de otra cosa, de pronto a los hombres se les hizo saber que si no se preocupaban por el disfrute de sus parejas eran reos de un egoísmo imperdonable. Lucharon contra el instinto que les decía que aquello no era lo acostumbrado tras cientos de generaciones con otro paradigma. Y vencieron. Y ahora, cuando eso ya ha cambiado al menos en las sociedades avanzadas y ese mutuo disfrute forma parte de la concepción normal de las relaciones de pareja se les vuelve a descolocar con nuevos cambios. Y se les acusa, desde el pie de igualdad que tanto han tardado en conquistar y que tanto merecían las mujeres, de paternalistas y de no respetar su autonomía y su independencia ¡por hacer lo que hasta hace poco se les pedía y que por fin habían conseguido interiorizar tras años intentando aprenderlo!.  

N.J.P.: No se si entiendo lo que está queriendo decir.

C. McL.: Se lo explicaré con una metáfora: Hace siglos un hombre viajaba y su mujer le seguía. Se paraba a comer por el camino cuando él decidía y ella se detenía un poco alejada. Le veía comer. Ella no lo hacía. Tal vez le lanzara alguna migaja pero no le preocupaba excesivamente su supervivencia salvo en la medida en que le fuera útil. Como una res. Como una cosa. Hace poco sin embargo estaba socialmente aceptado que ese hombre habría cenado con ella e invitado a la cena. Hoy día cada comensal se paga su propia cena y nadie cede el paso a nadie al entrar.

N.J.P.: Me he perdido.

C. McL.: No me extraña. Ni yo tengo muy claro lo que he querido decir ni cómo salir de este jardín ahora. Creo que en el fondo hablo de que "50 sombras de Grey" ha sido un éxito de ventas tan aplastante con millones de copias vendidas, de que la palabra "empotrador" encabeza las preferencias sexuales de las mujeres, de que las cantantes que más venden en el mundo lanzan inconfundibles mensajes de sumisión y los disfrazan de lo que llaman empoderamiento, de que las revistas supuestamente dirigidas de manera preferente al público femenino consolidan y perpetúan en sus páginas un estereotipo pero dicen luchar por otro. Hablo de confusión.

Y ya.

miércoles, 8 de junio de 2022

GRACIAS

 

"Luchamos por algo que tiene que llegar seguro. Y lo veremos.                                   Y lo que es mejor; lo verán nuestros hijos."

 

Roma, Ciudad abierta

Roberto Rosellini -1945-


"Veo cosas,.. cosas maravillosas."

Howard Carter

Desde que tengo consciencia madura de la existencia mi estado vital es de constante agradecimiento. Gratitud por los cientos de miles que se dejaron la vida en el camino para que yo pueda vivir ahora como vivo, haciendo ordinario algo que ellos sólo soñaban para sus hijos. Y por la inmensa suerte que tengo. Doy gracias cada segundo de mi vida por todos los dones que me han sido dados sin haber hecho nada para ello. Por el aire que respiro. Por el milagro que sé que es el mismo hecho de la vida. Por la inteligencia para entender esto y el sentido de la belleza para valorarlo. Por haber conocido la amistad sincera. Por haber tocado la bondad. Saber lo que es el orgullo. Por la cultura en la que he nacido y que se ha ido construyendo durante siglos y milenios hasta llegar a decantarse en los valores que ahora la componen y que son en los que yo desarrollo mi vida entera. Y a todos los que pasaron por esos milenios dejando con sus anhelos y esperanzas la semilla que hoy yo recojo.

Y me siento en deuda con los que vengan tras de mi por ello (Por algo gracias se dice obligado en portugués) y enfadado con los que quieren destruirlo y con los desagradecidos que sólo destacan la oscuridad y se empeñan en entristecerme. Y confuso por no tener a quien dar las gracias salvo a todos. Y alegre, y asombrado en la ingente fascinación de mirar a mi alrededor y ver cada día las cosas maravillosas que veo.

 Y ya.


CUTRISMOS

No conocía al comensal que me habían puesto al lado pero mi sentido arácnido debería haber saltado ante las evidentes señales de alarma. Algo tenía que haberme puesto sobre aviso cuando vi que se quitaba la chaqueta, se aflojaba la corbata y se arremangaba. En cualquier caso por mucho que hubiera echado a volar la imaginación nunca hubiera alcanzado a siquiera acercarme en mis peores pesadillas a lo que vino después. Las más altas cotas de vulgaridad iban a ser superadas con creces; Durante las siguientes dos horas pidió varias veces que le volvieran a recitar la carta antes de decidirse, voceó de lado a lado de la mesa en que estábamos reunidos castigando mi oído y el del resto de personas que trataban de disfrutar de su comida, sus carcajadas zafias resonaban en las paredes, hizo un par de bromas desagradables al personal, especialmente al femenino, pidió el vino de la casa y primeros "para compartir al medio por no dar de ganar a estos piratas", según dijo. No contento con eso untó con fruición de su plato y en el colmo de la falta de elegancia lo hizo de la fuente común en que nos habían servido en la mesa la carne ¡para luego ofrecerla a otros comensales como si fuera lo más normal del mundo "rebañar" de manera compartida!.  

Para más inri su conversación giró durante todo el rato sobre herencias de personas a las que yo no conocía. Luego resultó que para él también eran ajenas, y en alguno de los casos incluso el causante aún no había siquiera fallecido.

Cuando ya no daba crédito a lo que estaba viendo me sorprendió con la nueva batería de groserías que el individuo me tenía reservadas. Casi me caigo de espaldas cuando para hacer hueco a la tercera vez que se levantaba para repetir, cogiendo de las fuentes de otras partes de la mesa y volviendo con su plato lleno a su lugar, ¡vacío sus sobras en mi plato ya vacío y en espera de ser retirado!. Tras ello, desabrochándose ostentosamente el cinturón a los postres, se palmeó la panza satisfecho y requirió del camarero con tono soez y a voces unos palillos "para mi y para estos señores". A continuación repartió los que disimuladamente le habían traído lanzándolos sobre la mesa en la creencia sincera de que los demás éramos igual de toscos que él y hacíamos uso de estos elementos tras las comidas. Se ve que en su mundo aquello era lo ordinario, nunca mejor dicho.

Insistió finalmente en que cada uno se pagara lo suyo, pagó por separado, repasó detalladamente la cuenta y pidió un par de aclaraciones antes de hacer el abono correspondiente. Y no solo no dejó propina sino que ridiculizó que los demás lo hiciéramos.

- ¿Eso es todo?- preguntó el juez cuando terminé de hablar

- Si señoría -respondí.

- Bien, puede irse.

- ¡Pero señor juez! -gritó el abogado de la acusación.

- No veo el más mínimo indicio de delito -contestó cortante al exabrupto-. Es evidente que estamos ante un acto de legítima defensa de manual.

y ya.